​Salud Pública debe considerar que un tercio de adultos en Chile porta gen de la obesidad

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Obesidad

Casi un tercio de los adultos chilenos porta un gen defectuoso que predispone a la obesidad. Según un estudio del grupo Elhoc (Epidemiology of Lifestyle and Health Outcomes in Chile), el 29,9% de las personas que componen este grupo etario tiene la variante de riesgo del gen FTO (fat-mass-associated-gene).

Para el especialista en genética e investigador asociado del Departamento de Biología de la Universidad de Santiago, Dr. Francisco Cubillos, esta situación debiera motivar políticas públicas sobre este grupo específico de la población.

“Las políticas de salud debieran estar dedicadas a determinar cuáles son los genotipos de riesgo y cuáles son las variantes genéticas que tienen los individuos. Esto permitiría tener dietas acordes con el genotipo”, sostiene.

De acuerdo al doctor en genética y licenciado en ingeniería en biotecnología molecular, en países asiáticos buscan revertir el efecto de la variante del gen, promoviendo que estas personas consuman altos niveles de proteínas.

“Esta variante genética está presente en todos lados. No es que aumente en Chile por una razón en particular. No obstante, en base a todos los problemas de obesidad que hay hoy en día, la atención de este gen es de importancia”, enfatiza.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 34,4% de la población es obesa u obesa mórbida y un 39,8% tiene sobrepeso. Es decir, más de cinco millones de chilenos mayores de 15 años tienen exceso de peso.


Irreversible, pero tratable


El vicepresidente de la Sociedad de Genética de Chile (Sochigen) reconoce que las personas que tienen la variante del gen FTO deberán portarlo durante toda la vida, porque no hay forma de modificarlo. Esto implicará que puedan pesar hasta seis o siete kilos más que alguien que no lo tiene, aunque consuman lo mismo.

“El porcentaje de quienes portan el gen debiera mantenerse, dado que la mayor parte de la población en Chile se reproduce entre chilenos. Esto solo podría cambiar si hubiese un proceso de selección sobre esta variante, pero estas frecuencias no debiesen cambiar ni en el corto ni en largo plazo”, asegura.

Sin embargo, insiste en que este efecto puede combatirse si quienes lo padecen mejoran sus hábitos alimenticios. “Lo que va a ser más importante es una alimentación sana y correcta. Tener esta variante implica una mayor predisposición, pero no condena a la obesidad y a padecer enfermedades cardiovasculares”, concluye.