​Echado por Decir la Verdad

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Hermogenes Perez de Arce

Mauricio Rojas tuvo que renunciar al ministerio de Cultura por haber dicho la verdad hace dos años, al afirmar que el Museo de la Memoria es un montaje. Procuró salvarse con un angustiado tuiteo de última hora diciendo que ya no pensaba lo mismo y repitiendo las peores acusaciones contra el Gobierno Militar, pero no fue suficiente. Piñera lo echó igual.

Es que ahora se ha creado de hecho un nuevo delito, que se llama “negacionismo” y consiste en describir el pasado contradiciendo la versión de los partidarios del “No”. A Rojas lo destituyeron por “negacionismo”.

Incluso hay una moción de ley, presentada por la diputada comunista Karol Cariola, para hacerlo legal. Establece penas de tres años y un día y hasta veinte años para quienes contradigan la historia oficial. Yo me apresuré a terminar mi “Historia de la Revolución Militar Chilena 1973-1990” antes de que se promulgue esa ley, lo cual no me garantiza mucho, porque a los militares los meten presos por delitos de lesa humanidad que sólo se crearon por ley en 2009, en circunstancias que los juzgan por hechos de hace cuarenta años.

Lo que escribió Mauricio Rojas hace dos años es verdad: el Museo de la Memoria es un montaje. Por ejemplo, busque usted el nombre de Heriberto Novoa entre las víctimas de atropellos a los derechos humanos. No lo va a encontrar. Fue un carabinero que estaba de guardia en la Llama de La Libertad, en 1986, y lo asesinó a mansalva el FPMR comunista. Pero eso no fue una violación de sus derechos humanos, porque éstas sólo pueden cometerlas los agentes del Estado, y el FPMR no era una agencia del Estado. Es el criterio de las Naciones Unidas.

El montaje es universal y está bien armado. Pero denunciarlo es negacionismo. Mauricio Rojas salió bien librado, pues sólo tuvo que renunciar. Si hubiera estado vigente la ley Cariola habría ido preso.


Hermógenes Pérez de Arce