​La carreta delante de los bueyes

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Enrique Goldfarb 1SEMANA

Algo ridículos resultan los analistas que demandan un accionar más enérgico y creativo de parte del gobierno. Todos ellos se relacionan de alguna manera con el gran empresariado que cree que lo más importante es la economía y allanarles, ojalá en bajada, el camino en sus negocios. Y que la autoridad gira en torno a ellos, y que le resultaría fácil poner las cosas al revés sin mayor esfuerzo.

No reparan en dos cosas. Lo que se haga, especialmente cambios de fondo, depende en forma importante del apoyo que se logre en el parlamento, como sabemos, en manos de la oposición, todos ellos con sentimientos de izquierda que ya los conocemos, y en donde concurrirían en la medida que los temas a tratar calcen con su perfil de “sensibilidad social”. Porque estamos en democracia y la centroderecha solo tiene un apoyo parcial de la ciudadanía y de los poderes del Estado. Lo segundo, es que este gobierno sobresale respecto del anterior porque se están atacando temas que son gravitantes para la paz social y en consecuencia para la economía, con mucho tino y atino político. Pongo como ejemplo el caso de la araucanía, un problema complejo en donde tanto el gobierno como las víctimas han prestado una inestimable colaboración y comprensión. En esa línea, se están desarrollando importantes iniciativas sociales que sin duda dan un carácter distintivo al gobierno… ayer sin ir más lejos una ley de salas cunas universales. Otro tanto, el pago oportuno a las pymes.

Con todo, está por verse y solucionarse el tema pendiente de la reforma tributaria, donde los pasos en ese sentido valen más que mil palabras.

Las cifras indican que la economía anda bien y que estamos recuperando terreno con el Imacec y la inversión. Estas cosas toman su tiempo, pero unirse a los quejidos baratos de quienes creen que se les debe mucho, sino todo, no es el camino. Tampoco se aportan ideas muy brillantes que digamos. Una que pide a gritos su lugar es un avance sustantivo en el tipo de educación que les estamos dando a los niños. Otra, diversificar la matriz productiva acorde a mercado. Porque seguimos haciendo lo mismo en un mundo cambiante, y lo que vemos es que la empresa que domina el mercado de los pollos está comprando una gran empresa salmonera. Bien por ellos, pero aparte de algunos movimientos accionarios, revela una concentración de la que quisiéramos echar marcha atrás.

En resumen, pedir más es en alguna forma, importante, poner la carreta delante de los bueyes, ya que en muchos frentes sólo se puede avanzar lento. Los que no se conforman con eso, yo les diría lo que les dijo el ministro Varela a los apoderados de los colegios…¡hagan un bingo!


Enrique Goldfarb

Economista