B. Central: mayor dinamismo de la inversión podría modificar el proceso de normalización monetaria

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Banco Central7

La decisión de mantener la tasa de interés en 2,50% el pasado 24 de julio fue unánime en el Conejo del Banco Central. De acuerdo a la minuta de la reunión de política monetaria (RPM) de esa oportunidad, hubo coincidencia en que esta opción “era plenamente coherente con el escenario base del IPoM de junio y, en particular, con la estrategia de política monetaria allí delineada.”

En tanto, los consejeros concordaron en que aumentar el estímulo había dejado de ser relevante, “pues los riesgos a la baja para la convergencia de la inflación —que había sido un tópico de preocupación en los últimos trimestres— habían perdido fuerza.”

Según consta en la publicación, “las expectativas para la Tasa de Política Monetaria (TPM) provenientes de las encuestas —de Expectativas Económicas (EEE) y de Operadores Financieros (EOF)— e implícitas en los precios de los activos financieros adelantaban una mantención para esta reunión. La primera alza (en los tipos) se esperaba que ocurriera hacia fines de 2018, lo que en el caso de la EEE de julio significaba un adelantamiento respecto de lo que mostraba para la reunión previa.”

La autoridad discutió el momento para iniciar la normalización de la tasa. “Todos los consejeros indicaron que tomar esta opción solo era coherente si se estimaba necesario adelantar el proceso respecto de lo previsto en el IPoM. Si bien había poca evidencia a favor, el principal argumento era que el mayor dinamismo de la actividad, y de la demanda interna, pudiese traducirse en un cierre más rápido de la brecha de actividad, provocando presiones inflacionarias adicionales”, consigna la minuta.

Agrega que “este escenario podría encontrar apoyo en las revisiones al alza de las proyecciones de crecimiento e inflación. Sin embargo, existía evidencia contradictoria sobre el tamaño y evolución de las holguras de capacidad. En tal sentido, los antecedentes más bien indicaban que la economía se estaba alejando del período de debilidad cíclica —caracterizado por bajo crecimiento y bajas presiones inflacionarias— y estaba transitando hacia uno en que el crecimiento tenía un carácter más autosostenido y se despejaban los riesgos de una inflación persistentemente baja.

Por último, también se mencionó que si bien la decisión de mantener la TPM era la más adecuada en esta reunión, “el riesgo de una recuperación más vigorosa de la inversión había ido ganado fuerza, lo que de materializarse podría modificar la forma en que se daría el proceso de normalización monetaria.”