​La mujer más importante de Chile

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Enrique Goldfarb 1SEMANA

Era que no, las declaraciones de la ministra de la Mujer, Isabel Plá, se hicieron “trending topic”. Ampliamente comentada fue su calificación de Michelle Bachelet como “la mujer más importante en la historia de Chile”. Apenas lo leí, supe que ya tenía tema para esta columna.

Me parece que la ministra se ha visto envuelta en el aura de su cargo, para asumir el rol de defensora del género. Sin embargo, creo que les hace un flaco favor a las mujeres con esta comparación. Primero, porque el paso de MB por la primera magistratura me recuerda a la expresidenta Cristina Fernández, que terminó por hundir a la Argentina, y que tiene al pobre Macri por las cuerdas para que le cuadren las cuentas. O quizá, a Evita Perón, que fue determinante en fundir por décadas al otrora próspero país, al instaurar una ideología condenatoria de la libertad y el progreso.

Muy diferente es el caso de otras mujeres, como la que fue primera ministra de Inglaterra, Margaret Thatcher, que hizo revivir el progreso y el orgullo nacional, en la época, del imperio más grande del mundo. O de la Reina Isabel I, que dio medio siglo de estabilidad y prosperidad a Inglaterra e Irlanda en el S XVII.

Porque si se quiere subir el ranking de la mujer en la lucha de los géneros, me parece que en lo que se refiere a sus obras o trabajos, éste debe medirse por su calidad y no si fueron hechos por una mujer. Ya que la importancia de la mujer, como madre de la humanidad y protectora de la infancia y de la familia es innegable.

En el primer sentido, lo que hizo MB la hace poner en el penúltimo lugar de los presidentes. El último lo sigue teniendo SA. Leyendo la columna de Max Colodro en La Tercera, éste resume admirablemente su “legado”: déficit fiscal efectivo de 2,8%, el más alto desde 2009 (año de la crisis subprime), aumento de la deuda pública desde 12,7% en 2013 a 23,6% en 2017, caída inédita de la inversión durante los cuatro años, un escuálido crecimiento promedio en su período, de 1,7% y de postre, rebaja en la nota crediticia por parte de tres agencias. Si a eso se agrega un populismo desbordante y la siembra de expectativas imposibles, resulta claro que ella no puede ser la mujer más importante en la historia de Chile. Me quedaría quizás con Eloísa Díaz, llena de honores, la primera mujer médico, o Irene Morales, que peleó como soldado en la Guerra del Pacífico, además de fungir como cantinera, y en cuyo honor está el nombre de una calle a unos pocos centenares de metros de la plaza y la estatua del que fuera su comandante en jefe en el conflicto, el general Manuel Baquedano. Decididamente, estas últimas, mujeres de armas tomar. 


Enrique Goldfarb

Economista