​Violencia Contra las Ideas

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Luis Riveros

Hace ya dos semanas, la Casa Central de la Universidad de Chile fue ocupada por un grupo que propiciaba una causa mapuche. No se trataba de estudiantes de la universidad, ni de un movimiento auspiciado por agrupaciones universitarias. Se trataba de personas externas a la institución que reclamaban por el cuestionable derecho de un reo rematado a visitar a su rewe y renovar ciertas convicciones. ¿Qué tiene que ver la universidad con ello? Es una pregunta que no fue contestada. Hay dos antecedentes que sirven para justificar tal “toma”. Por una parte, porque es un edifico público muy visible, cercano a La Moneda, donde todo puede ser apreciado por la autoridad que circula por la Alameda. Lo segundo (argumento un poco más sofisticado) es que se trata de la Casa Central de la primera universidad del país, potente foco de luz republicano desde donde emanan las ideas y propuestas para edificar un país mejor. Parece ser que lo sublime de esta idea no estaba en quienes no sólo han ocupado la Casa Central sino que la han ensuciado con signos y letras de una protesta que poco o nada tiene que ver con la academia. Y por tratarse de personas ajenas a la propia comunidad universitaria, las mismas debieron ser desalojadas prontamente, cosa que no se hizo por la delicadeza extrema de la autoridad para tratar con un problema de índole nacional y que podría exponer a la Universidad a una situación aún más crítica. Pero la cuestión de fondo permanece: ¿con qué derecho un grupo con reivindicaciones específicas se “toma” un edificio público que debe ser ejemplo de búsqueda de la verdad y del equilibrio transversal en las ideas y propuestas?; ¿Cómo podría esperarse que la Universidad de Chile se haga parte de una propuesta que, en realidad, sobrepasa los límites de la legalidad?; ¿Por qué un centro de investigación y reflexión de corte transversal puede estar expuesto a esta violencia incontenida? En realidad se trata de una protesta contra las ideas, contra la libertad de pensamiento, contra las bases mismas de la democracia republicana, todo eso independientemente del ropaje con que se vista.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile