Pablo Ruiz-Tagle: Me duele ver que la Facultad de Derecho de la U. de Chile ha ido perdiendo su status en el país y en la región

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-¿Por qué quiere ser de nuevo candidato a Decano ?

-No me rindo fácilmente y aprendo de mis errores. Y cuando veo que las cosas no cambian asumo los desafíos con más fuerza que antes.

En el caso de esta candidatura, me mueve la constatación que han pasado más de tres años desde la última elección de decano y las cosas no cambian. Sigue deteriorándose la convivencia al interior de nuestra facultad y entre los distintos estamentos. Venimos saliendo de una toma de 74 días que desgastó los ánimos y afectó la excelencia académica. Me duele ver que la Facultad de Derecho ha ido perdiendo progresivamente su status en el país y en la región. Un solo dato, en el ranking de universidades chilenas 2017, nuestra Facultad descendió al tercer lugar.

Y veo que las autoridades viven mentalmente en mayo de 1968 y estamos en julio del año 2018. Nos volvemos a encontrar con un conflicto que se extendió por más de dos meses, en los que se nos restringió al acceso a nuestras oficinas y no se nos dio ninguna posibilidad de ejecutar planes de emergencia y que concluyó, además, con un hecho muy grave como es la renuncia anticipada del Decano y con las confianzas deterioradas.

Esto no admite más dilataciones. Por eso trabajaré en construir una paz cuadrienal entre todos los estamentos de nuestra Facultad que nos permita recuperar nuestro sitial en Chile y luego en la región.



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-¿Cómo enfrentará estos problemas, entonces?

-En primer lugar, pondremos fin a la política de hostigamiento y persecución realizada en los últimos años contra docentes, funcionarios/as y estudiantes. Cambiaremos el clima de la Facultad, partiendo con un diagnóstico y gestión profesional de los conflictos y de las relaciones y condiciones de trabajo, e implementaremos las medidas recomendadas, para que profesores, profesoras, funcionarios y funcionarias puedan trabajar; y los estudiantes, estudiar, asegurando una prestación continua del servicio educativo en nuestra Facultad.

Pongo un ejemplo, el brutal asesinato de Margarita Ancacoy, nos dio una bofetada de realidad, revelándonos las condiciones laborales de las mujeres que hacen el aseo en la universidad; generalmente subcontratadas, a un sueldo mínimo, algo que tal vez era ignorado por muchos profesores, profesoras y estudiantes.

Por su parte, la situación del profesor Carmona nos reveló, a su vez, que nuestra institucionalidad no daba respuesta adecuada ni garantarizaba los derechos de ambas partes frente a las denuncias de abuso y/o acoso sexual y que es urgente revisar este aspecto. En ese sentido valoramos las propuestas levantadas por la mesa de trabaja Ana Hederra que sin duda serán insumos importantes para modernizar los procedimientos que deben usarse en este tipo de casos.

Con esto quiero dar cuenta de mi compromiso de no evadir la realidad que ocurre dentro y fuera de nuestra facultad. Una realidad compleja, diversa, que requiere de muchas miradas y de la búsqueda de soluciones conjuntas, con sentido de urgencia.

Creemos además en la docencia como pilar fundamental de nuestra Facultad y esperamos dar un impulso a la calidad y la modernización en esta materia que no ha tenido hasta ahora. Consensuaremos una reforma curricular con todos los Departamentos, que nos permita una mejor docencia y que apunte a reducir los tiempos de egreso y hacer imprescindible la enseñanza impartida en las aulas.

Asimismo, mejoraremos la actual política de fomento a la investigación, dándole continuidad mediante un financiamiento responsable, y rectificando aspectos sobre su cumplimiento y vinculación con la docencia y los Departamentos para que se consolide y legitime esta actividad dentro de nuestra Facultad que hasta ahora ha sido eminentemente profesional.

Fomentaremos el diálogo colaborativo y propositivo con el claustro, a través de instancias formales como Consejos de Departamentos y Facultad, para apoyar la gestión del Decanato. Mejoraremos las oportunidades para nuestros estudiantes, desarrollando instancias que fortalezcan sus hablidades de liderazgo, trabajo en equipo, negociación y comunicación efectiva.

Queremos también una gestión más responsable de los recursos. Para eso haremos más transparente y eficiente la gestión administrativa de la Facultad, reduciendo los altos costos del Decanato. En ese sentido, implementaremos una política clara y transparente de remuneraciones y asignaciones, acorde con los principios y normas de la Universidad.


-¿ Qué lo diferencia de las otras candidaturas?

-Una primera cosa de nuestra candidatura es la transversalidad de quienes me apoyan. Inscribimos nuestra candidatura con 22 firmas patrocinantes, entre ellos, el profesor emérito y ex decano de la Facultad, Antonio Bascuñán Valdés; los directores de departamentos, Enrique Navarro, Fernando Quintana y Luis Lizama y varios integrantes del claustro académico, como Renée Rivero, Ximena Insunza, Enrique Barros, Mauricio Tapia, Cristián Quinzio, Lucas Sierra, Antonio Bascuñán Rodríguez, Gabriel Zaliasnik, entre varios otros y otras.

En relación con el candidato Jean Pierre Matus, nuestra primera gran diferencia con él es que yo soy ex alumno de la Universidad de Chile y he sido profesor en ella por más de 30 años. Tengo la impronta de “la Chile”, de trabajar con pasión por la educación pública republicana y un compromiso con el desarrollo de nuestro país.

En materia programática, él representa, en gran parte, la continuidad de la anterior administración centrando su programa exclusivamente en la gestión y la investigación formalizada y con una visión del conflicto actualmente latente en la Facultad que solo ataca sus consecuencias externas (las tomas), pero no sus causas. Por ejemplo, de manera errada y contrariando nuestra tradición universitaria ha propuesto instalar sistemas automatizados de acceso a la Facultad, según dice, para proteger a los funcionarios, en circunstancias que los funcionarios no han pedido estas instalaciones.

En relación con Roberto Nahum, que ya ha sido Decano en el pasado, él propone soluciones que han probado ser insuficientes para nuestros tiempos, como aumentar las instancias de diálogo para evitar los conflictos, pero sin una mirada preventiva ni profesional de cómo asumir dicho conflicto. No porque se tome desayuno con el decano o se realicen audiencias regulares, como se propone, las diferencias se van a resolver.

Lo primero, para nosotros, es realizar un diagnóstico participativo de la situación de la facultad para luego realizar una gestión preventiva y profesional de los conflictos y de las relaciones y condiciones de trabajo.

A diferencia de nuestros contendores no adoptaremos medidas oportunistas, ni de parche, porque nosotros queremos renovar las formas de hacer las cosas reconociendo la diversidad tradicional que existe en la Facultad y la organización de nuestra actividad académica de docencia, investigación y extensión en torno a cuatro pilares principales, que corresponden a sus dimensiones profesional, académica, política y humanista y con una visión preventiva de los conflictos que implicará proponer un diálogo permanente y efectivo que incluya las etapas de formar convicción, comunicación, regulación y determinación de responsabilidades que mire todos los intereses en juego en los conflictos de nuestra Facultad y busque resolverlos de manera pacífica.


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