​Noche Dictatorial: una Sola

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Luis Riveros

Fue Vargas Llosa el que repitió una verdad revelada reiteradamente a lo largo de la historia: no hay dictaduras buenas ni malas, sino simplemente dictaduras. Varias pueden maquillarse de justicia, en pos de la cual supuestamente se enfilan para reemplazar un régimen cruento y opresor por uno popular y democrático. Otras dictaduras declaran constituirse en una operación de rescate de la sociedad desde una situación que contradice los principios de libertad. Las hay de derecha, cuando se protege a expensas de la libertad lo que supuestamente es el derecho y la libertad misma de una ciudadanía sometida. Hay también dictaduras de izquierda cuando, a nombre de esa misma libertad, se conculcan derechos y se persigue a opositores en pos de una sociedad ideal, que nunca llega. Ambas situaciones son aparentemente similares en objetivos y métodos: proteger la libertad a costa de perseguir a sus enemigos. Y entonces, es cierto que ambos tipos de dictadura funcionan con la misma lógica y a través de similares instrumentos mediante la persecución de unos ciertos eventuales enemigos. A veces difieren los resultados en materia económica: hay dictaduras que inducen severos sacrificios y producen buenos “indicadores” que denotan progreso pero que, al mismo tiempo, ocultan la creación de una terrible asimetría para distintos grupos de población. Otras son simplemente un desastre en lo económico, haciendo risible las afirmaciones en torno a progreso, justicia y equidad. Efectivamente; no hay dictaduras buenas ni malas, sino simplemente dictaduras, sistemas que banalizan la democracia y hacen verdadero escarnio de los derechos y las libertades. Por eso ambas deben ser condenadas y denunciadas, convirtiendo en cómplices a quienes son permisivos respecto a algunas y severos censores con relación a otras. Por eso, no es admisible que se declaren demócratas quienes justifican regímenes como los de Venezuela y Nicaragua, donde se oprime el pensamiento libre y se asesina con los medios del Estado. Perfeccionar la democracia es una cosa: una dictadura como remedio es simplemente falsedad.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile