Iansa cierra su planta de Linares por caída mundial en consumo de azúcar

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IANSA

Otra planta productiva cierra sus puertas en regiones al igual como lo han hecho la planta de producción de contenedores en San Antonio y la de Pastas Suazo en Curicó. Ahora es el turno de Iansa que informó que bajará la cortina de su planta de Linares en la Región del Maule.

La empresa confirmó la situación a Radio BioBío, mientras otra fuente de la compañía explicó que los cambios alimenticios de la gente a nivel mundial incrementaron paulatinamente la crisis del rubro, pese a que desarrollaron endulzantes alternativos como el “Cero K” y lanzaron al mercado líneas light.

El cierre de esta dependencia, ubicada en el camino a Yerbas Buenas, ya fue informado a 200 operarios y otros 300 trabajadores. No obstante, el efecto en la región será mayor: considerando remolacheros, agricultores y prestadores de servicios a Iansa, serán 4.000 los trabajadores afectados, conforme a cifras de autoridades locales y del sindicato relacionadas con la producción azucarera.

“Linares morirá con esto”, dijo el alcalde de la ciudad, Mario Meza, al ser consultado por medios locales y nacionales. Añadió que su zona vive de la agricultura y que la presencia de esta fábrica es clave en la economía regional.

Ciro Tapia, presidente del sindicato de trabajadores de la planta Iansa de Linares, dijo a diario El Heraldo que “más de 500 trabajadores perderían sus empleos en forma directa y más de 1.500 en forma indirecta (…). Las autoridades deben tomar cartas en el asunto, no es un tema menor”.

“Aquí se produce azúcar para Chile y trabajo para chilenos, por lo tanto, su cierre va a crear mucha cesantía. El trabajo de esta planta es fundamental para la provincia, se generan más de 31 millones de dólares que quedan acá”, agregó.

Por su parte, Claudia Jorquera, gobernadora de Linares, admitió que la empresa no ha dado a conocer un lineamiento claro con respecto a cómo procederá con este cierre.

En marzo, el sindicato se reunió con la gerencia porque vislumbraba esta situación, cuando comenzó a recibir las advertencias de este escenario.


Seguidilla de malas noticias


Durante las últimas semanas han sido varias las grandes empresas que tras meses de crisis han culminado sus ciclos con el cierre de sus operaciones.

El 14 de junio, Maersk Container Industry comunicó el fin de su fábrica de contenedores en Chile ubicada en San Antonio, argumentando que las nuevas condiciones de mercado -marcadas por la sobreproducción de contenedores en el mundo y la dificultad permanente para conseguir a nivel regional proveedores de insumos para la fabricación- impidió a la empresa ser competitiva. 1.200 trabajadores perdieron su fuente de ingresos.

Cuatro días después, y luego de 38 años de funcionamiento, el propietario de la constructora CIAL de Temuco, Alejandro Becker, confirmó el quiebre de la empresa. Otras 1.200 personas quedaron desempleadas en La Araucanía.

Posteriormente, el 21 de junio, la empresa Pastas Suazo confirmó que sus números rojos no lograron revertirse. El cierre de la planta de operaciones, ubicada en Curicó y también en la región del Maule, dejó a cerca de 200 personas cesantes. Previamente, cuando se comenzó a asomar la crisis financiera, decenas de trabajadores fueron despedidos de manera paulatina.


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