​Dos renuncias por el Brexit ponen el gobierno británico al borde del abismo

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Theresa May Brexit

La primera ministra británica Theresa May tiembla en su cargo después de las renuncias de Boris Johnson, su canciller y aspirante a reemplazarla, y de otros dos ministros por no apoyar a la premier en el “soft Brexit”, que propuso el viernes a su dividido gabinete en Chequers, su casa de campo.

Después de la partida quijotesca del secretario del Brexit, David Davis, y su cáustica carta de dimisión asegurando que los británicos no van a tener control real sobre la legislación, Theresa May aceptó la renuncia de su canciller, Boris Johnson .

Pero con las horas crece la rebelión en los filas de los euroescépticos y la posibilidad de un voto de confianza a la primera ministra. Si ella se salva es porque los británicos podrían hacer prevalecer los intereses nacionales en su negociación con el Brexit.

En su briefing vespertino a la prensa, el vocero de Theresa May dijo que “la primera ministra resistirá cualquier desafío parlamentario que quiera desalojarla del poder”. Una ruta riesgosa para la premier, cuando el partido conservador está dividido como nunca y ella va a defender su propuesta de Brexit publicada en Chequers. Con sus amenazas, los Brexitiers buscan que ella cambie de rumbo con respecto al Brexit.

Boris Johnson, el excéntrico canciller e ideólogo del Brexit, renunció por no coincidir con el Soft Brexit que Theresa May impuso el viernes a sus ministros en el retiro espiritual de Chequers, su casa de campo.

“Es como lustrar un sorete”, dijo descriptivamente Boris, el mismo día que May presentaba a los europeos y antieuropeos de su gabinete su “modelo de Brexit”, tras 24 meses de espera y con tono de maestra de escuela.

Dos años para construir una propuesta sobre el Brexit y dos días para que su gabinete estallara en pedazos. El líder laborista Jeremy Corbyn fue quien lo sintetizó mejor: ”La ilusión de un gabinete unido duró 48 horas y ahora tenemos una crisis de gobierno. Lejos de ser estable y fuerte. Hay ministros tirados por la borda y el barco se está hundiendo. En el peor momento posible”.

La convicción general es que los conservadores no pueden cumplir con el Brexit. Aunque la premier Theresa May rechazó la idea de convocar a un segundo referéndum para consultar a los británicos y chequear si han cambiado de opinión, ante la interpelación de un diputado laborista.

Con la renuncia de Johnson y sus aspiraciones de reemplazarla en el cargo, un desafío parlamentario a su liderazgo la acecha, organizado por los más duros de los Brexitiers, que debe aprobar el Comité 1922, que la entronó sin consulta partidaria.

Los Brexitiers están decididos: entierra “el modelo Chequers” o se va, en esta telecomedia anglosajona del Brexit. La primera ministra se va a encontrar en la noche del lunes con el Comité 1922, quien finalmente va a decidir su destino y si hay o no desafio a su autoridad.

May reemplazó al secretario del Brexit, el ex veterano de las fuerzas especiales David David por Dominic Raab, un furioso euroescéptico de su gabinete, mientras trata de contener la rebelión y el desencanto entre la línea dura del Brexit.

En la interpelación parlamentaria, May explicó que se había conseguido un modelo de aduana amistoso para los negocios con la UE y que Gran Bretaña va a tener la capacidad de acordar sus propios acuerdos comerciales. La unión aduanera no es parte de su plan de negociación con la UE. ”Este es el verdadero Brexit”, anunció.

Según la primera ministra, “el nuevo modelo de Brexit va a acelerar las negociaciones durante el verano, crear una nueva relación en el otoño e irse de la UE en marzo del 2019”.

Esta monumental y al mismo tiempo teatral crisis política en Gran Bretaña surge cuando el presidente norteamericano Donald Trump llega al reino el jueves y tiene previsto entrevistarse con la reina Isabel y con la primera ministra, si aún continúa en el poder. Todo en medio de fuertes protestas contra su presencia.(www.clarin.com)