​Futbolistas robóticos chilenos llegaron a segunda fase eliminatoria de la RoboCup 2018

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El equipo AMTC de la Universidad de Chile de fútbol robótico acaba de finalizar su participación en la RoboCup 2018 jugada en Montreal, Canadá, tras caer en partido de la segunda fase del torneo frente al equipo Hulks de la Universidad Técnica de Hamburgo. De seis partidos jugados ganaron uno y perdieron los otros cinco, lo que los dejó sin opciones de seguir avanzando en la competencia.

El torneo inició con una fase de grupos, donde el equipo del AMTC de la Universidad de Chile, con sus siete robots modelo NAO, se ubicó en el grupo C. El primer juego fue el lunes 18 de junio ante los NAO Devils de la Universidad Técnica de Dortmund, que terminó 6-0 a favor de los alemanes. El mismo día se enfrentaron a los NomadZ de la Escuela Politécnica Federal de Zurich para perder 3-0.

El martes 19 jugaron contra NTU RoboPal de la Universidad Nacional de Taiwán, partido que terminó en victoria para los chilenos por 4-2. Más tarde el mismo día se enfrentaron al equipo TJArk de la Universidad Tongji, China, quienes vencieron por 5-1. Al día siguiente el duelo fue frente al Berlin United, de la Universidad Humboldt de Berlín, quienes ganaron por 2-0.

Pese a los resultados, UChile logró pasar a segunda ronda y se enfrentó el mismo miércoles 20 a los HULKs de la Universidad Técnica de Hamburgo. El partido terminó 3-1 a favor de los alemanes y significó la eliminación de Chile de la RoboCup.

Finalmente, la competencia futbolística de la Liga de Plataforma Estándar de la RoboCup 2018 fue ganada por el equipo NAO-Team HTWK, de la Universidad de Leipzig de Ciencias Aplicadas, habituales ocupantes del podio de la RoboCup, pero es la primera vez que dicho equipo logra el primer lugar.

Pese a la eliminación, el capitán del equipo UChile, Gabriel Azócar, hace una evaluación positiva: “A diferencia del año pasado, que fue nuestra primera RoboCup como equipo humano luego de la reestructuración de finales del 2016 y donde la mayor parte de los partidos los NAO hicieron ‘lo que pudieron’, este año demostramos mucho mejor juego y le hicimos buenos partidos a equipos que llegaron a las instancias finales. Ya de por sí la competencia es dura, pero esta fue maratónica, ya que tuvimos un equipo de robots reparados por primera vez en meses recién el segundo día de preparación, y nos dimos cuenta de muchos problemas que nos hicieron pasar varias noches en vela para solucionarlos. Lo bueno es que pudimos hacerlo y quedamos bien parados para el próximo año”.

En julio comenzará el trabajo con miras a la clasificación para la RoboCup 2019, que se jugará en Sydney, Australia. Y Gabriel Azócar ya tiene claro qué hay que mejorar: “Este año nos toca dedicarnos más a pulir nuestras habilidades (dribling, patada, decisiones en equipo, etc.) más que hacer desarrollos nuevos que no llegarán tan maduros a la competencia de 2019”.

Tal decisión es importante porque, a diferencia del fútbol real, en que para ir al Mundial hay que jugar una ronda clasificatoria con otras selecciones, los equipos de la RoboCup deben informar de sus progresos en programación de los robots NAO en aspectos como, por ejemplo, reconocimiento visual de objetos, localización y sorteo de obstáculos. Un comité de la organización del torneo juzga los avances y decide qué equipos jugarán finalmente la copa.