Migración obliga a un cambio del modelo de atención de salud

|


Haitianos

En los últimos 10 años, los recintos de salud tuvieron que responder sobre la marcha a una nueva demanda de pacientes provenientes de distintos países de la región, encabezada principalmente por haitianos, venezolanos, colombianos y peruanos.

Y si bien se piensa que en algunos casos el idioma es la principal barrera en el acceso a la atención de salud, hay aspectos culturales que dificultan la relación entre los profesionales y los nuevos usuarios, que obligan a cambiar el modelo de atención.

Actualmente, existen consultorios donde se ve que el 60% de las pacientes embarazadas son haitianas y donde los niños llegan con desnutrición, muy distinto a los altos índices de sobrepeso y obesidad que tiene la población infantil en nuestro país.

Una situación que lleva a que el modelo de atención centrado en la patología debe cambiar hacia uno que fomente el cuidado de la salud, según los expertos que participaron en el coloquio “Migración: Desafíos para la atención de salud” del Instituto de Políticas Públicas en Salud y la carrera de Enfermería de la Universidad San Sebastián.

Claudia Cabello, enfermera encargada del Programa Chile Crece Contigo de la comuna de Conchalí, señaló que la barrera no es sólo de idioma, en algunos casos, sino de comunicación, de distintas costumbres y de cultura.

“Chile aprendió que cuidar los niños es fundamental, entonces nos ha costado ver que en el pueblo haitiano las mujeres nos han comentado que no existe el control de embarazo como sí lo hay acá. Entonces consultan después del primer trimestre. Es un tema nuevo y necesitamos que la cancha se equipare”, comentó.

Al respecto, el jefe del Departamento de Modelo de la Atención Primaria del Ministerio de Salud, Sebastián Cortés, señaló que “en el tema migrante no todo es biomédico o biología, hay un componente antropológico importante que debemos ser capaces de percibir”. Sobre este punto instó a las universidades a incorporar estos temas dentro “de las mallas curriculares de los futuros profesionales que estamos formando en este momento. Todo lo que se pueda saber de salud no nos permitirá llegar a ellos, sino tenemos incorporada la sensibilidad a esta cultura distinta”, dijo.

Cortés agregó que “no sacamos nada con tener las puertas abiertas si como equipo de salud no vamos a ser capaces de llegar a este grupo de usuarios, que tienen tantas o más necesidades que la población chilena”.

En ese contexto, el director de la Escuela de Enfermería de la U. San Sebastián, Fernando Nagano, reconoció que la migración se transforma en una oportunidad y un desafío. “Cuando uno revisa a nivel mundial las mallas curriculares estamos muy por debajo como país. Sólo 24 Escuelas de Enfermería en Chile relacionan en su perfil de ingreso el tema cultural, pero en el plan curricular no hay asignaturas que muestren una formación de los estudiantes en la que se tribute la multiculturalidad”.


Medidas


En cuanto a qué medidas ha tomado la autoridad para enfrentar los desafíos de la migración, el jefe del departamento Modelo de la Atención Primaria del Ministerio de Salud, indicó que se garantiza a la población migrante el acceso a la atención de salud y uso del sistema de salud.

Se ha implementado un programa piloto con facilitadores culturales en 20 comunas del país, quienes hablan el idioma creole, también instaurado visitas domiciliarias integrales a la población migrante y se están desarrollando procesos de sensibilización y jornadas de trabajo en los equipos de los Servicios de Salud, señaló el representante del Minsal.