OCDE: En Chile toma seis generaciones salir de la pobreza

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“Como la desigualdad en los ingresos aumentó desde los años noventa, la movilidad social se estancó; eso significa que menos gente en la parte inferior de la pirámide social ha podido ascender mientras los más ricos han mantenido sus grandes fortunas. Esto tiene graves consecuencias sociales, económicas y políticas”, según un nuevo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE).

El reporte “¿Un elevador social descompuesto? Cómo promover la movilidad social”, afirma que, considerando los actuales niveles de desigualdad y la movilidad intergeneracional de los ingresos, el niño de una familia pobre necesitaría por lo menos cinco generaciones para alcanzar un nivel medio de ingresos, en promedio en las naciones miembros del organismo.

Para Chile, en efecto, tomaría al menos 180 años –equivalente a seis generaciones-“para que un niño de una familia de la parte inferior de la escala de ingresos suba a la mitad de ésta”, según explicó Gabriela Ramos, directora de Gabinete de la OCDE y Sherpa ante el G20, al presentar el informe.

La relación varía desde solo dos a tres generaciones en los países nórdicos a nueve o más generaciones en algunas economías emergentes. Según el documento, uno de cada tres niños con un padre que percibe bajos ingresos también tendrá bajos ingresos, mientras que para la mayoría de las otras dos terceras partes, la movilidad ascendente se limita al grupo de ingresos próximo.

“Demasiadas personas sienten que se están rezagando y que sus hijos tienen muy pocas oportunidades de salir adelante —señala Ramos, quien también supervisa la Iniciativa de Crecimiento Inclusivo de la OCDE —; debemos asegurarnos de que todos tengan la oportunidad de triunfar, sobre todo los más desfavorecidos, y que el crecimiento se vuelva verdaderamente incluyente.”

Las perspectivas de movilidad salarial, entre las generaciones, suelen ser más desfavorables en los países donde la desigualdad en los ingresos es alta y más favorables en los países con menos desigualdad. En los países nórdicos se combinan la poca desigualdad y la alta movilidad, mientras los latinoamericanos y algunas economías emergentes tienen una gran desigualdad, pero poca movilidad.

La movilidad salarial fue una realidad para muchas personas nacidas entre 1955 y 1975 de padres con bajo nivel educativo, pero se estancó para los que nacieron después de 1975.

Durante un periodo de 4 años en que se realizó el análisis de este estudio, alrededor del 60% de las personas permanecen atrapadas en la categoría de ingresos más baja del 20%, mientras el 70% se mantiene en las categorías superiores. Al mismo tiempo, uno de cada siete de todos los hogares de clase media y una de cada cinco personas que viven cerca de los ingresos inferiores, caen al 20% inferior.

“Los países necesitan instituir políticas que brinden a todos la oportunidad de tener éxito”, señala la OCDE. Aumentar las inversiones en las políticas para educación —sobre todo a temprana edad—, a la salud y a la familia los que crearían condiciones más justas para los niños desfavorecidos y moderaría el impacto de las privaciones financieras en el futuro”, concluye.

Añade que “acceder a viviendas asequibles de buena calidad y transporte, así como una mejor planeación urbana también contribuirían a reducir las divisiones regionales y las concentraciones de hogares desfavorecidos en las ciudades. Reducir la evasión de impuestos sobre herencias y donaciones, y diseñar sistemas tributarios progresivos con tasas adecuadas y exenciones reducidas mejorarían la movilidad social. Fortalecer las medidas de protección social y los programas de capacitación, así como vincular los derechos de protección social con los individuos, no con los empleos, ayudaría a las personas —sobre todo a quienes ganan poco— a sobrellevar la pérdida de su trabajo”.