​La tensión Rusia-Occidente que puso en relieve la inauguración del Mundial 2018

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Rusia dio inicio a la Copa del Mundo con la llegada de unos 200.000 entusiastas aficionados a Moscú y otras 10 ciudades y los 32 equipos en competencia, mientras el gobierno de Vladimir Putin deslizaba burlonamente comentarios aludiendo al fracaso de los intentos de Occidente por aislar al mandatario ruso.

El líder del Kremlin fue ovacionado antes del partido inaugural del torneo entre la selección local y Arabia Saudita, habló durante su discurso de mostrarle al mundo la hospitalidad rusa, en momentos en que el país enfrenta las sanciones occidentales impuestas hace cuatro años como represalia por la anexión de la provincia ucraniana de Crimea.

Putin, que habló en la ocasión de un amor por el fútbol que une al planeta “como un solo equipo”, destacó que “en esta unidad, en la que no reinan poderes, en la que no hay diferencias de lenguaje, de ideología o de fe, yace el gran poder del fútbol y de todos los deportes”.

Si bien las potencias occidentales optaron por no enviar representantes a la ceremonia inaugural, no hubo un boicot al torneo como el que afectó a los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 o las sanciones por doping que excluyeron a muchos deportistas rusos de los dos últimos Juegos Olímpicos.

“Los intentos de boicot estaban condenados al fracaso desde el principio”, dijo el viceprimer ministro Vitaly Mutko al diario Izvestiya. “Muestra cómo los políticos extranjeros a veces están desconectados de la vida real”.


Putin e Infantino en Mundial

Vladimir Putin, recientemente reelecto después de 18 años en el poder, asistió a la ceremonia inaugural, en la cual se presentó el cantante británico Robbie Williams durante una colorida ceremonia de apertura que se prolongó por apenas media hora en el Estadio Luzhniki de Moscú. La corta duración y la ausencia de un espectáculo basado en aspectos de la cultura rusa, marcaron una diferencia en la ceremonia de este mundial con lo que se venía haciendo en las versiones anteriores del Mundial.

A la ceremonia asistieron 15 líderes extranjeros, la mayoría de ellos pertenecen a países de la desaparecida Unión Soviética o a las regiones separatistas de Georgia que son respaldadas por Rusia.

Putin vio el partido inaugural junto el príncipe saudí Mohammed bin Salman y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. La televisión local mostró al mandatario celebrando cada uno de los cinco goles de Rusia en la victoria sobre Arabia Saudita.

“Rusia, en el centro del campo”, tituló el jueves el periódico estatal Rossiiskaya Gazeta, que elogió los esfuerzos de la organización y el gran operativo de seguridad realizados por el torneo.

El mayor evento que Rusia organiza desde la época soviética, cuando Estados Unidos y otros países boicotearon los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 por la invasión a Afganistán, deja también a la vista cómo la economía rusa ha resurgido y se ha fortalecido desde el colapso del comunismo, factor relevante que explica la reelección de Putin en las últimas elecciones tras 18 años en el Gobierno.

También muestra que no se materializaron los llamados a boicotear el evento deportivo después de que el Reino Unido acusó al Kremlin de usar una sustancia neurotóxica para intentar matar a un exespía ruso en Inglaterra. Revela asismismo algo del sentido diplomático ruso al tener cantando a un artista británico en su ceremonia inaugural quien compartió escenario con la soprano rusa Aida Garifullina, estrella de la Opera de Viena.

Sin embargo, los líderes occidentales se han mantenido al margen del evento, aunque no se descarta que el presidente francés, Emmanuel Macron, asista a algunos partidos si su selección avanza en el torneo.