​EE.UU.: Se complejiza la situación fiscal ante disminución de ingresos y aumento en gastos de Gobierno

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En abril pasado la Oficina de Presupuestos del Congreso de EE.UU., dio a conocer la futura trayectoria del balance fiscal y la deuda federal para los próximos 10 años, en un marco, en donde durante 2017 se aprobaron varias leyes las cuales tendrían impactos importantes sobre las trayectorias futuras. Dentro de las más importantes se encuentran la Reforma Tributaria, que disminuye la tasa de impuestos a personas y empresas, y las Políticas de Gasto Federal, que contempla un aumento en el gasto federal en proyectos para 2018 y 2019. La Reforma Tributaria llevaría a un aumento en el crecimiento actual y potencial de la economía, aunque debido que gran parte expiraría entre 2023 y 2026, su efecto sería algo menor de lo anticipado. A lo que se suma, el menor ingreso de contribuciones. Respecto a la política de gastos, esto resultaría en un importante aumento de gastos en 2018 y 2019, lo cual también tendría un efecto positivo sobre la actividad económica. Ambas leyes, llevan a un aumento significativo en el déficit fiscal y la deuda de gobierno para los próximos 10 años, señala un informe especial de BCI Estudios.

Ante aprobaciones de leyes de mayor gasto fiscal, especialmente en infraestructura, y disminución de impuestos a personas y empresas, se estima un mayor déficit fiscal y aumento en la deuda general del gobierno en los próximos 10 años, donde ambos no son sostenibles en el tiempo. Los mayores riesgos en el mediano plazo son un aumento en inflación e incremento en tasas de interés.

El aumento en el déficit fiscal lo llevaría a ubicarse en promedio entre 2018 y 2028 en 4,8% del PIB, promediando US$ 1.200 bn. Cifras insostenibles en el largo plazo para cualquier economía. La deuda general de gobierno también mostraría un incremento exponencial, aumentando desde 76% del PIB en 2017 a 96% en 2028, 20pts en 10 años, el mayor ritmo de aumento observado en la historia y su mayor nivel desde 1946, luego de la Segunda Guerra Mundial y la Gran Recesión. Así la deuda llegaría a niveles de US$ 28.000 billones. De esta forma el CBO mencionó que la probabilidad de que EE.UU. tuviera una crisis fiscal ha aumentando.

Dentro de los supuestos detrás de éstas proyecciones se encuentran un crecimiento de 3,3% para 2018, 24%

para 2019 y un promedio de 1,7% entre 20-28, lo cual está en línea con las estimaciones de BCI Estudios. La mayor

diferencia se encuentra en las proyecciones de las tasas de interés, en especial la tasa de largo plazo de

bonos del gobierno. El CBO señala que la tasa de 10 años para 2018 promedio sería de 3,0%, de 3,7% para

2019 y 4,1% para 2020. Sin embargo, las estimaciones de BCI EStudios, tal como se señalan en el texto principal del

informe, apuntan a niveles más elevados, con 3,1% promedio para 2018, 4,0% para 2019 y 4,5% en 2020.

Este mayor nivel de tasas de interés llevarían a un aumento en los gastos del gobierno, lo cual según el

análisis, el déficit fiscal podría llegar a promediar 5% del PIB entre 2018 y 2028 y la deuda general de gobierno alzarse hasta 98% del PIB a fines del periodo de proyección. Así, los riesgos entregados por el CBO se hacen aún más latentes.

Dado las elevadas necesidades del Tesoro norteamericano para este y el próximo año, una señal de menor demanda por estos activos, también podrían llevar a un aumento en las tasas de interés, y en un extremo a problemas de financiamiento del país.

Por otro lado, cuando se observa el nivel de deuda y de déficit fiscal de EE.UU., en comparación con otros

países desarrollados, pareciera que los niveles no se encuentren en los más elevados, sin embargo, ha sido la

trayectoria lo cual ha puesto la mayor alarma. Según el Fondo Monetario Internacional y sus proyecciones, EE.UU. sería el único país desarrollado en aumentar su ratio de deuda a PIB en los próximos 5 años. Respecto al balance fiscal sobre PIB, EE.UU. junto con Israel son los únicos países que presentan déficits fiscales que verán empeorada su posición, mientras que el resto que muestra cambios negativos tienen superávits.

Este aumento en el gasto fiscal de EE.UU., en un momento en que la tasa de desempleo es baja y la economía crece por sobre su potencial, podrían llevar a un sobrecalentamiento de la economía, aumentando de manera importante la inflación, las tasas de interés y entregando presiones bajistas al dólar global. Lo cual podrían tensionar los mercados financieros globales y, en su extremo, ocasionar otra crisis en EE.UU.

Por otro lado, EE.UU. también posee un déficit de cuenta corriente, ante lo cual nos encontramos con una

situación que la literatura llama “Déficit Gemelos”, situación que ha llevado a varios países emergentes a

severas recesiones. Sin embargo, este tipo de crisis es más bien asociada a economías emergentes que se

endeudan externamente a monedas no locales, y que a la vez poseen altas tasas de desempleo y bajo

crecimiento. EE.UU., por su parte, goza de ser la moneda de refugio, y sólo un cuarto de la deuda del Tesoro

se encuentra en manos de extranjeros.

De todas formas, la situación fiscal de EE.UU., no es sostenible en el largo plazo, y será necesario en los

próximos 5 años, realizar un cambio en la estructura de los ingresos y gastos, para la primera aumentar y la

segunda disminuirla. Ambas trayectorias no son sostenibles en el tiempo y si continúan con su tendencia, es

que es una bifurcación, si podría terminar provocando una nueva crisis. En el corto plazo, será importante

observar como se comporta la demanda respecto a los papeles del Tesoro y los inversionistas deberán estar

atentos a indicadores de un debilitamiento de ésta, ya que las crisis pueden detonarse a través de fuertes

paradas repentinas de flujos de financiamiento.