​Empresas Eléctricas: Los desafíos en calidad de servicio requieren modernizar las leyes que regulan al sector distribución

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“Parece increíble cómo en nuestra industria, otrora más pausada en sus progresos, los desafíos y los cambios, actualmente, se suceden a una velocidad tal que 12 meses pueden parecer un largo período, en el que muchas cosas han ocurrido y muchas más están por ocurrir”. Con esa constatación el director ejecutivo de la Asociación de Empresas Eléctricas, Rodrigo Castillo,  inició su discurso en el Encuentro Anual del Sector.

“Sin duda en este balance, no puedo dejar de mencionar que este último año dejó importantes lecciones para la industria de la distribución eléctrica. Los eventos climáticos a los que nos hemos visto enfrentados, pusieron a prueba nuestra capacidad de respuesta.

Hoy, en una nueva temporada de invierno, las compañías eléctricas no sólo han fortalecido sus tareas preventivas, difundidas ampliamente en sus Planes de Invierno, sino que han realizado importantes inversiones destinadas a robustecer las redes y la capacidad de atención, incorporando mejoras tecnológicas y logísticas para avanzar en una modernización del sistema.

En este aprendizaje, ha sido clave el trabajo conjunto y coordinado con los organismos de emergencias y las autoridades locales, regionales y nacionales. Una alianza virtuosa, en la que es posible anticipar escenarios, identificar riesgos críticos, coordinar tareas preventivas y mejorar la capacidad de respuesta una vez gatillada la emergencia.

En el marco de nuestro trabajo comunitario destaco especialmente el convenio voluntario que hemos suscrito con la autoridad para dar una solución satisfactoria a los hogares en que viven pacientes electrodependientes, y que a partir del 1º de junio comenzó a regir, a través de un decreto supremo, a nivel nacional.

Las distribuidoras tienen un compromiso con los chilenos que más sufren ante la falta de suministro eléctrico. Agradecemos profundamente a las familias, por su confianza y colaboración, a nuestras empresas socias, a las cooperativas y a las autoridades, con los que hemos coordinado cada punto de este acuerdo.

Para las industrias de la transmisión y distribución de energía eléctrica en Chile, los últimos años han sido de cambios gigantescos. No quiero agotarlos con un nuevo repaso de estos hechos, que están aún tan presentes en nuestra memoria inmediata, sino más bien invitarlos en conjunto a mirar el futuro.

Y en ese futuro, hay una frase, un concepto, un compromiso y un desafío que resuena con más fuerza que ninguno. Calidad de servicio para nuestros clientes. Modernización y mejoramiento de nuestras redes, de nuestra infraestructura, de los modelos de negocios y del marco regulatorio que hagan posible, en conjunto con un gran acuerdo público privado, conseguir las ambiciosas metas que el país y nuestra sociedad nos imponen.

En los últimos años, vimos cómo las reformas regulatorias y de estructura de nuestro sistema de transmisión eléctrica, y el desarrollo de nuevas energías y la mayor competencia en el sector de generación, nos hablaban de mejoras tangibles que contribuyen a la productividad del país y a la calidad de vida de los ciudadanos.

Hoy, junto con la necesidad de seguir trabajando en la concreción y perfeccionamiento de estos mismos desafíos, encontramos otros nuevos.

Imaginar un país que mida sus tiempos de interrupción en minutos y no en horas, con una alta penetración de energías renovables, tanto de pequeña como de gran escala, un país capaz de gestionar sus consumos eléctricos con eficiencia y flexibilidad y disminuyendo sus emisiones, incorporando tecnología, eficiencia energética, almacenamiento, movilidad eléctrica, generación distribuida, inteligencia en las redes y medición, requiere contar con instrumentos de política pública que acompañen y hagan posible estas inmensas posibilidades.

Si bien, ya hemos dado un importante avance con la dictación en diciembre pasado de la nueva Norma Técnica de Calidad de Servicio en Sistemas de Distribución, esto no es suficiente. Chile y sus extensos kilómetros de redes eléctricas en gran medida aéreas requiere también de grandes acuerdos para, en conjunto y de manera armónica, tratar también la complejidad de la convivencia de las redes con árboles y vegetación que muchas veces se convierten en el principal desafío para la calidad de servicio.

En efecto, es necesario actualizar el modelo de regulación de la distribución de energía eléctrica, modernizando las leyes y el resto de la normativa que rigen al sector, las cuales ya están por cumplir 40 años y han sido muy exitosas en lograr el objetivo para el cual fueron elaboradas -esto es, permitir una importante expansión de la red con eficiencia de costos-, pero son insuficientes para alcanzar los trascendentales desafíos que hemos señalado, especialmente los relacionados con calidad de servicio.

Por eso, apoyamos y compartimos la voluntad del gobierno del presidente Piñera, expresada en la nueva Ruta Energética 2018-2022, que lidera la ministra Jiménez, de modernizar en el menor tiempo posible la regulación de la industria de la distribución eléctrica, a través de una profunda reforma legal.

Chile fue pionero en la regulación de sus servicios básicos, en esos lejanos años 80, cuando pocos chilenos podían acceder a un teléfono y muchos compatriotas no contaban con suministro eléctrico u otros servicios básicos. Hoy, contamos con acceso prácticamente universal a estos bienes y, en cambio, nuestro desafío es que esos mismos chilenos disfruten de la modernidad del país, de manera equitativa, eficiente, y con estándares de calidad que en el pasado parecían imposibles de alcanzar. Lo podemos hacer mejor y juntos lo haremos mejor.

Estamos convencidos de que Chile está en condiciones de continuar avanzando en este tránsito definitivo a la modernidad en materia energética.

Tenemos la experiencia, tenemos los recursos, tenemos la voluntad y el deseo de convertir a Chile, una vez más, en un ejemplo para la región y el mundo. Esa es nuestra invitación y nuestro compromiso como industria y, estamos ciertos, es un compromiso y voluntad que compartimos todos los presentes”.