​Celulares en el Aula

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Alfredo Barriga


A raíz de la prohibición en Francia del uso de celulares en el Aula, se ha generado un debate en Chile respecto de si los celulares son o no son útiles en la educación de nuestros hijos.

Depende de cómo se use. Definitivamente, si van a usar los celulares para comunicarse vía WhatsApp con amigos y familiares durante la clase, o para revisar su Facebook o su correo, es una pésima idea. Al menos en mi caso, como profesor, si veo un alumno en mi clase metido en redes sociales o aplicaciones de redes sociales, lo echo de la clase.

Pero distinto es si se incorpora al celular como herramienta de apoyo a la docencia. Al principio, cuando veía muchos alumnos en mis clases mirando sus celulares y les llamé la atención, me mostraron en qué estaban: en una ocasión, googleando un concepto que les había explicado; en otra ocasión, buscando información respecto de un tema del que yo no me acordaba bien. En estos casos, el uso de celular es una excelente herramienta para hacer una clase más interactiva y entretenida. Hasta donde sé, a ningún profesor le gusta ver caras largas y aburridas mientras “pasa materia”. Y es hora de que entendamos que los sujetos de educación no son como cuando nosotros teníamos su edad.

Lo queramos o no, esos dispositivos son parte integral de su vida – y aunque nos cueste reconocerlo, también de la nuestra. Su uso en clases puede ser, además de un apoyo a la dinámica de aprendizaje, una instancia importante de formación en el uso correcto de estos dispositivos. Estimularlos a usarlos como herramienta para aprender les ayudaría – por la relación que tienen con los mismos – a querer aprender, algo que es fundamental en el proceso de formación. Bien usado, podría estimularles hasta un hambre de aprender. Si somos exitosos en eso, los habremos formado en el uso correcto de la tecnología, algo que va a ser clave en su vida profesional y personal.

Hace rato que las tecnologías están ayudando a mejorar la “experiencia de estudiante” en la educación, haciendo el proceso de aprendizaje más fácil y productivo. Nuestros vecinos en Argentina lo van a incorporar por ley. Por ello, más que dejarlo al arbitrio de cada colegio, nuestro Ministerio de Educación debería aprovecharse de esta coyuntura para impulsar decididamente el uso de celulares en el aula como herramienta de aprendizaje acorde con el mundo donde les tocará desenvolverse a nuestros jóvenes.



Alfredo Barriga Cifuentes

Consultor en Transformacion Digital

Profesor UDP

Autor libro “Futuro Presente: cómo la revolución digital afectará mi vida”, disponible solo en Amazon