​FMI prevé expansión de 6,6% para economía china en 2018 y anticipa desaceleración gradual hasta 2023

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Una desaceleración gradual observaría la economía china en los próximos cinco años. Así lo prevé el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de una misión que realizó por estos días un equipo del organismo en el gigante asiático.

La entidad proyectó una expansión de su PIB de 6,6% para este año, “y que modere gradualmente hasta el 5,5 % en 2023", luego que su crecimiento se acelerara en 2017 por primera vez desde 2010, impulsado por el rebote cíclico del comercio global, apuntó. “Se espera que esta fortaleza se debilite ligeramente en 2018.”

El equipo, liderado por James Daniel, director adjunto para Asia y el Pacífico del Fondo, ha visitado Pekín y Shenzhen, ciudad al sur de China conocida como el Silicon Valley del país. En ese marco, destacó en conferencia de prensa el positivo desempeño de la actividad china y sostuvo que "las reformas están haciendo buenos progresos". Agregó que "la reducción del riesgo del sector financiero se ha acelerado, con una amplia gama de medidas decisivas; ha bajado el aumento del crédito; ha progresado la reducción del exceso de capacidad industrial; se han intensificado los esfuerzos contra la contaminación y ha continuado la apertura".

En su periplo, la misión se han reunido con responsables del Gobierno, el Banco Popular de China (central), empresas privadas e instituciones educativas para intercambiar visiones sobre las perspectivas de crecimiento económico del país, la evolución de las reformas y los retos a los que se enfrenta el gigante asiático.

En concreto, destacaron que "la reducción del riesgo del sector financiero se ha acelerado, con una amplia gama de medidas decisivas; ha bajado el aumento del crédito; ha progresado la reducción del exceso de capacidad industrial; se han intensificado los esfuerzos contra la contaminación y ha continuado la apertura".

Recomendó, asimismo, que “cambiar el modelo desde uno impulsado por la inversión hacia otro basado en el consumo, lo que dará lugar un ambiente más económico más saneado y reducirá los riesgos del sector financiero".

Respecto a la batalla comercial entre China y Estados Unidos, precisó que "las tensiones comerciales no benefician a nadie", y destacó "los esfuerzos recientes para diluir” tales diferencias.