​Protesta Puramente Idealista

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Luis Riveros


La sociedad humana se ha desarrollado a través de roles muy diferenciados de hombres y mujeres, puesto que de alguna manera esa diferenciación ha permitido la supervivencia de la especie. Distintas sociedades han tenido diversos grados de diferenciación de roles sociales, desplegando con ello un esquema de oportunidades para ambos sexos. A lo largo de la historia, las sociedades se han construido sobre la base de un régimen patriarcal, pero eso está cambiando de manera indisimulada con diferentes intensidades en diversas realidades cultuales. Por cierto, de lo que se trata es de un profundo cambio cultural, lo cual no necesariamente reside sólo en aspectos normativos sino en un cambio de mentalidad. Hace décadas, una Primer Ministro en Inglaterra o en Alemania habría sido impensable, tal y como una Presidenta en Latinoamérica. La India e Israel ya tenían la delantera en esta materia, pero en general el medio oriente y Asia marchan más atrás en este necesario cambio cultural, que hará de la igualdad una práctica, más bien que una pura ilusión.

¿Ayudará en toda esta exigente transición que se está viviendo, las acciones de protesta, tomas y exhibiciones que hemos visto en nuestros días en el país? Es dudoso que eso tenga alguna efectividad. Evidentemente la protesta sostiene algunos puntos fundamentales que deben llevar a cambios normativos de todo tipo. Pero los más trascendentales, como es la idea de una sociedad patriarcal que se debe eliminar, implica cuestiones bastante más allá de una agenda simple de transformaciones. Si la protesta se plantea sobre la base de ideales fáciles de expresar, pero complejos de implementar en forma concreta, llevará a estancar las cosas y no a progresar. Y también la hará un tema más contingente y manipulable con otras intenciones de tipo político, incluyendo los slogans fáciles pero intrascendentes. Las mujeres deben jugarse por impulsar un cambio en la cultura ancestral, y lo principal en ello es la educación que se provee, marcada por férreos patrones que replican la tradición y no auspician el cambio necesario en la sociedad.



Luis A. Riveros

Universidad de Chile