​Criptomonedas y Geopolítica Digital

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Las monedas digitales, soportadas bajo la tecnología de “cadena de bloques”, están generando nuevos paradigmas, que revolucionan nuestras ideas convencionales de noción del Estado, sus áreas de influencia espacial y particularmente sus Instituciones.

A través de un sucinto análisis de la tecnología de monedas virtuales y sus áreas asociadas, proponemos que estamos frente a un cambio de paradigma de las tradicionales concepciones geopolíticas, las cuales debieran ser asumidas por los diferentes líderes políticos, empresariales y militares, con el objeto que, en un nuevo escenario digital, optimicen sus procesos de gestión organizacional.

En efecto, en una primera mirada, el fenómeno criptográfico de “cadena de bloques” – en inglés blockchain– tiene hasta ahora su punto focal en la generación de nuevas divisas, basado en programas computacionales distribuidos, ajeno a regulaciones de Bancos Centrales y Gobiernos.

Sin duda que las transacciones sean realizadas entre oferente y demandante, sin pasar por ninguna Institución financiera intermediaria, tiene ventajas y desventajas, pero resulta ineludible que para evitar un empleo fraudulento de dichas transacciones, se requiere una regulación que evite la proliferación del comercio ilícito en el contexto de drogas, terrorismo, sicarios, lavado de dinero, evasión de impuestos, entre otros.

¿Cómo regulamos un sistema descentralizado y anónimo, surgido de la innovación tecnológica, sin eliminar las ventajas que el sistema podría entregar al comercio global, pero paralelamente, evitando todas aquellas desventajas expuestas en el párrafo precedente?

Con el surgimiento de la tecnología criptográfica de bloques, se rompen paradigmas geográficos, expandiéndose las transacciones a través de redes computacionales globales que no respetan soberanía, fronteras físicas, leyes y sistemas financieros nacionales. Sin duda, estamos frente a un nuevo paradigma de causalidad que denominamos Geopolítica Digital.

La Geopolítica Digital presenta características diametralmente opuestas a las originales concepciones de Ratzel, Mackinder y Kjellen, que tienen relación con las leyes del condicionamiento geográfico, el núcleo vital y el desarrollo del Estado como organismo viviente.

Así entonces, a través del fenómeno de las criptomonedas y su tecnología, estamos en condiciones de presenciar algunos cambios estructurales, que deben tener en cuenta líderes políticos, empresariales y militares al momento de definir políticas y estrategias para conducir sus Estados, Holding Empresariales o Instituciones de Seguridad y Defensa.

En efecto, el fenómeno de las criptomonedas, se deriva de la innovación tecnológica de una o un grupo de personas – usualmente asociados a Satochi Nakamoto y su reconocido paper: “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System” – en donde se desprende que no existe un condicionamiento geográfico, muy por el contrario, las transacciones realizadas a través de redes IP y aprobadas por “mineros computacionales” que realizan el procesamiento y seguridad transaccional, se realizan en forma ubicua, es decir, que están presente en tiempo real en inconmensurables localizaciones geográficas, no importando la dimensión de la superficie, coordenadas y/o calidad del espacio, constituyendo la antítesis de los planteamientos del destacado geógrafo alemán Friedrich Ratzel.

Por otra parte, la esencia del área pivote – o núcleo vital– planteado por el geógrafo y político inglés Halford Mackinder, pierde absolutamente su validez en un esquema de toma de decisiones descentralizadas en redes, en donde el núcleo vital lo constituye la combinación de mayor capacidad de procesamiento, así como mejor calidad de algoritmos y heurísticas en el software que procesa datos transaccionales. En consecuencia, a través del procesamiento colaborativo en redes, el núcleo vital no tiene coordenadas de latitud y longitud, sino que tiene direcciones IP de miles de computadores distribuidos en cualquier punto del orbe.

Finalmente, como tercer planteamiento de la geopolítica convencional, se encuentran los postulados del geógrafo sueco Rudolf Kjellén, quien presentó al Estado como un ente que se desenvuelve biológicamente, a través de un ciclo de desarrollo determinístico, en contraposición evidente con la innovación tecnológica que emerge del ciclo virtuoso digital.

En efecto, las múltiples aplicaciones ¬– resguardada por miles de CPU que certifican las transacciones en un “gran libro de contabilidad digital” – se expanden con rapidez, y ya surgen potenciales aplicaciones utilizando la tecnología de “cadena de bloques” en el contexto de la Internet de las cosas, contratos inteligentes, registro de identidades, transferencia de dinero, trazabilidad logística, entre múltiples aplicaciones, muy alejado del determinismo geográfico y solo limitado por la creatividad del hombre.

En síntesis, en el contexto Político y Estratégico ha surgido una nueva dimensión de gestión de los espacios virtuales al alero de lo que denominamos Geopolítica Digital, la que emerge como producto de un sistema de transacciones electrónicas basadas en la criptología distribuida, y cuyas aplicaciones en otros campos de la sociedad, se expandirá en forma creciente en los próximos años, lo que debe llamar nuestra atención en busca de una respuesta a la interrogante antes planteada.




Leonel Muñoz Villarreal

Contraalmirante

Director de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos