​La Carretera Austral

|


ANTONIO Horvath


El Camino Austral (ruta 7), inicia su trazado en Puerto Montt y recorre de norte a sur, más de 1240 kilómetros/770 millas, hasta Villa O’Higgins, el poblado más austral de la región de Patagonia Aysén cerca del gran Campo de Hielo Sur. Corresponde a la ruta más nueva abierta en lo más profundo e inexplorado de nuestro territorio y los parajes que recorre se han consolidado como el principal producto turístico de la Región y está catalogado a nivel mundial como una de las cinco más importantes Rutas Turísticas de Sudamérica.

Su construcción se inicia como parte de una visión estratégica del territorio el año 1976, y se hizo pese a numerosos obstáculos geográficos, económicos, representando una obra cuya materialización ha permitido comunicar extensos territorios al resto del país, y ha significado un avance fundamental para la Región de Aysén y para todo Chile.

El camino presenta tramos asfaltados, sin embargo, la mayoría de su trazado es de ripio. La calidad de la ruta varía considerando el sector geográfico y aspectos climatológicos, lo que obliga a una mantención permanente, debido a su trazado y realidad de camino de penetración la presencia de calamina en algunos sectores, hoyos o ripio suelto, obliga a una conducción cuidadosa en algunos sectores. No obstante a lo anterior, el Camino Austral en toda su extensión puede ser recorrida en vehículos normales, sin necesitad de uso de doble tracción.

La idea de hacer una conexión física en la Zona Austral, específicamente de Aysén hacia Puerto Montt y de Puerto Montt al resto del país es una idea bastante antigua, de hecho, hubo un proyecto de ferrocarril en los años 50 del Siglo XX, que tenía un trazado que iba desde Puerto Montt hasta lo que en esa época se llamaba Bajo Pisagua (Tortel).


En la década del 60 con el Plan Chile - California se analizan distintas alternativas en base a los proyectos existentes para integrar a la Región Austral que aquello llegara a materializarla en los hechos.


La realización de una obra de integración terrestre de carácter longitudinal se opone permanentemente a la idea de hacer caminos transversales que conecten los valles productivos principalmente ganaderos y forestales con el mar, haciendo de los fiordos y canales la vía de conexión longitudinal Norte-Sur. La conexión marítima que ha sido la fórmula histórica de integración para el Chile Austral, sin embargo, ha estado siempre supeditada a itinerarios, cupos, condiciones climáticas y a un mayor costo económico y social por parte de los usuarios que mantiene en una mínima condición de desarrollo a la Patagonia Chilena.


Hoy en día este gran proyecto país, supera las cuatro décadas, es necesario dar un paso más en cuanto al estándar de esta vía, por múltiples razones que abarcan entre otros, aspectos geopolíticos, económicos sociales. Es necesario buscar alternativas, que permitan por tierra el sueño de unir Chile de Arica a Magallanes, y por el otro lado mejorar la ruta existente, con el fin de que cada vez en mayor medida, supere su actual naturaleza de camino pionero en muchos sectores, por el de carretera y camino consolidado, lo que irá en directo beneficio de quienes hacen patria en nuestra aún inexplorada y siempre verde Región de Aysén.



Antonio Horvath