​Poca Relevancia

|


Luis Riveros

Los organismos internacionales han ido dando prueba de notoria irrelevancia y reconocida inoperatividad. En el campo político, por ejemplo, donde en el mundo priman graves disensos y significativos enfrentamientos, el rol de organismos como las Naciones Unidas permanece siendo uno de notoria discreción. Ha fallado como centro de diálogo efectivo, pero también como un actor relevante a la hora de intervenir en situaciones en que se amenaza la paz y la sobrevivencia mundial. Logros como el diálogo entre las dos Coreas se mantuvo fuera de toda acción de la ONU, donde quizás se enteraron indirectamente de lo que allí estaba corriendo. Y del mismo modo, los desarrollos y escalada de conflictos en el medio oriente, tiene a las Naciones Unidas sólo como un espectador importante, virtualmente inmovilizado. Y asimismo organismos dependiente de la misma ONU se han hecho más bien fuentes de empleos privilegiados que organizaciones capaces de constituirse en un foro relevante para adoptar medidas de efectiva cooperación y fuente de ideas de las que los países podrían extraer útiles lecciones. No es por ello casual que EEUU haya decidido reducir su aporte a estas instituciones que son más prueba palpable de una burocracia inútil y cara, que una muestra del mundo de globalización y colaboración al que se desea caminar. No están lejano de esto organismos de cooperación económica, como el Banco Mundial y el BID, que en sus años recomendaron ajustes estructurales de corte neoclásico para después replegarse y orientar a los países a modelos más “progresistas”. Sin consistencia en sus líneas de trabajo y recomendaciones, estas instituciones son una clara demostración de un gasto monumental de recursos que poco redunda en beneficio de los países. Y no está lejos de esto la CEPAL, que es más una fuente de empleo para ciertos acomodos políticos, que un centro de estudio y elaboración de políticas que sea efectivamente una ayuda para los países de la Región. Todo indica que es necesaria una reingeniería de los organismos internacionales, para que así cumplan mejor aquella misión para los que fueron originados.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile