​5 millones contra 5 mil millones

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Enrique Goldfarb

Mucho caudal se ha hecho porque Felipe Larraín, actual ministro de Hacienda, usó platas del fisco para pagar su viaje a EEUU, donde dio una conferencia en la universidad de Harvard, de la que es exalumno, especialmente invitado como economista, ya que tal solicitud se le cursó hace 9 meses, antes de asumir. Se recordará que Larraín es un economista muy prestigiado, que ha publicado internacionalmente un libro de Macroeconomía nada menos que con Jeffrey Sachs, tres veces laureado con premios de excelencia, y que se desempeñó, en forma ejemplar, como ministro de Hacienda en la anterior administración Piñera. De otro lado, Harvard no es Chicago, pero es Harvard, y que una universidad de ese prestigio invite a un profesional como él a dictar cátedra de cómo se debe manejar la economía de un país, es un honor no sólo para él sino también para Chile, que tiene necesidad de recuperar el prestigio perdido después de la desastrosa experiencia de haber sido dirigido por las fuerzas políticas que cuestionan el pago de ese viaje. Y se indica que tal viaje tenía el carácter de privado, o sea, como ir de vacaciones a Tahití con la familia. Uno se pregunta ¿qué tipo de prestigio equivalente tiene cualquiera de los exministros anteriores? De otro lado, las fuerzas políticas que han puesto el grito en el cielo con este affaire son aquellas que, por ejemplo, tiempo atrás, apadrinaron a los concejales famosos por turistear por el mundo en sendos “viajes de capacitación” a los lugares más exóticos, todo ello con fondos públicos.


Pesos contra dólares


Las platas cuestionadas de Larraín suman cinco millones de pesos, los que contrastan no sólo en números de ceros (millones contra miles de millones) con el despilfarro “comprometido” por el anterior gobierno, y que tiene a éste de cabeza para ajustarlo a la realidad. Éste derroche de platas ajenas “comprometidas”-en realidad son US$5,5 mil millones- está denominado en dólares de los Estados Unidos de Norteamérica, equivalentes a 630 unidades de nuestra moneda nacional, al día de hoy. Y eso no es todo. Resulta que haber alcanzado el más alto ritmo de endeudamiento con el exterior de gobierno alguno, para situarlo en un 25% del PIB, US$ 60 mil millones, no bastó y se comprometió con distintos sectores del país la cifra aludida, otros dos puntos porcentuales y fracción del PIB. ¿Qué puede aprender el resto del mundo de esta gestión económica, que encima redundó en el más bajo crecimiento después de la democracia? De ahí que a estos próceres no les lluevan invitaciones, por lo menos del mundo democrático.


Esperar el dictamen de contraloría


En términos de méritos, el financiamiento del viaje de Larraín los tiene de sobra, por lo que no tendría por qué devolver esa plata. En términos de hipocresía y de darles en el gusto a los desvergonzados vociferantes, o en términos legales, -se dice que faltó elaborar una comisión de servicio, que la habría recibido de todas maneras- quizá tenga que hacerlo. Pero en todo caso, puede tener la conciencia más que tranquila.


Enrique Goldfarb

Economista