​Procesar la Migración

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Leonardo Moreno

El 23 de abril nuestro país inició el proceso de regularización migratoria impulsado por el Gobierno, proceso que no ha estado exento de divergencias producto de los nuevos requisitos de entrada al país para los haitianos y los tipos de visa que se comenzarán a implementar. Habrá que esperar la dictación de los respectivos cuerpos reglamentarios para dar una opinión fundada.


No obstante este proceso de regularización que busca catastrar y ordenar la migración, nuestra sociedad aún no está preparada para el desafío de transformarse, con mayor velocidad, en un país multicultural y multirracial. El dato de esta semana es que de las 77 mil personas que ya se catastraron en abril, más de un tercio proviene de Haití.


Las diversas noticias falsas que han circulado desde 2017 por redes sociales y medios formales sobre la migración haitiana, parecen alimentar los miedos y profundizar los prejuicios sociales presentes en el ámbito laboral, por ejemplo. Esto hace más difícil aún la convivencia, en un país que ya tiene graves problemas de relacionamiento: entre las instituciones y los ciudadanos, y entre los mismos ciudadanos. Las dificultades de integración (de inclusión falta mucho aun para hablar), tienen que ver con un país tensionado a "procesar culturalmente la migración", en circunstancias que hasta ahora nunca había recibido "oleadas" tan masivas de extranjeros afrodescendientes queriendo asentarse y buscar oportunidades en su territorio.


Las escuelas se han transformado en motores de la interculturalidad y por fuerza u opción, van sin duda adelante del resto de la sociedad en la integración efectiva y la comprensión de la riqueza cultural que la migración trae consigo. Como Fundación hemos registrado ejemplos destacables de integración educativa en escuelas de Santiago y probablemente comenzaremos a ver casos similares en escuelas rurales. Lo mismo sucede con los municipios, que son después de las escuelas, puertas de entrada secundarias a la llegada de los migrantes. De las buenas prácticas, el "buen hacer" y la experiencia de lo cotidiano, de la participación y el respeto, deben salir las respuestas a las preguntas que hoy nuestra sociedad se hace sobre un futuro intercultural. Asimismo, existe suficiente evidencia internacional sobre procesos ya vividos en otros países, que mirados con las adecuaciones culturales pertinentes, son de gran ayuda al diseñar políticas de cohesión social desde la diversidad que nos empieza a caracterizar como país.


Con legislación y procesos reglamentados se puede ordenar el sistema y facilitar la documentación, pero las trabas culturales no se pueden derogar administrativamente. Será un camino difícil, donde probablemente esta generación de migrantes pagará un alto precio en la instalación de una sociedad más plural y respetuosa de los derechos y dignidad de todos lo que han escogido hacer de esta tierra, la propia. 


Leonardo Moreno

Fundación para la Superación de la Pobreza