​La Pesadilla Bolivariana

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Luis Riveros

Entre inusitada corrupción y gran ineficacia, los experimentos “progresistas” latinoamericanos se han ido desvaneciendo en medio de una oleada de desilusión. Casos dramáticos son los de Brasil y Argentina, donde la corrupción y el mal manejo han jugado con las ilusiones de quienes veían en las transformaciones sociales, una vía para salir del letargo que indujeron las políticas de los años 80. En ambos casos, la justicia está investigando actos de corrupción y mal manejo financiero, y prepara dictámenes que transformarán inusitadamente el escenario político. Ecuador y Chile se encuentran más bien en el escenario de una ineficacia gubernamental que causó gran frustración con relación a las ambiciones de transformaciones prometidas pero lastimosamente abandonadas. En Ecuador el nuevo Presidente, que respaldaba a Correa en su gestión, ahora ha denunciado hasta el envolvimiento de las FARC Colombianas en asuntos internos, poniendo en evidencia las inconsecuencias de su predecesor. En Chile la gestión de Bachelet dejó una gran estela de ilusiones que se enmarcaron en un manejo inadecuado de políticas y uso de los recursos. Está por verse el resultado electoral en Colombia, donde hasta el acuerdo de paz con las FARC se denuncia como un mero marketing político. Prima también aquí una desilusión que presenta signos de producir un cambio impensado hace cuatro años. El cuadro regional se complementa con regímenes de facto que enarbolan aún la bandera del progresismo socialista, como son Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia. Mientras México y Perú buscan un camino para construir estabilidad, unos frente a las desilusiones estructurales, otros en vistas a los inusitados cambios que ha traído la misma corrupción imperante en otros países. En general Latinoamérica ha experimentado desintegración y progresos interrumpidos, que los nuevos liderazgos de derecha pretenden remediar en el marco de mantener vivo el ideal del desarrollo, aunque en condiciones desfavorables por el daño que ha causado la paralización y falta de cambios sustantivos y sostenibles.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile