​Protesta sin Propuesta

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Luis Riveros

Esta semana viene con “la primera” marcha estudiantil del año convocada por la CONFECH. No se sabe bien las motivaciones específicas para esta demostración, la cual aparentemente tendría lugar de todas formas no obstante las distintas razones que puedan argumentar sus patrocinadores. Se trata, en primer lugar, de levantar una protesta generalizada contra lo que sea cree serán las inspiraciones del actual gobierno en materia de educación superior.


Hay un pronunciado sentido de “no me gusta” respecto a las discusiones que se están planteando y sobre toda idea nueva. En este sentido, se trata de una especie de marcha de advertencia para el nuevo gobierno, en la línea del llamado de un Diputado del FA en cuanto a que el Ministro de Educación “le vamos a dar duro”. Por lo mismo se trata, al mismo tiempo, de una marcha que pondrá en evidencia que la mayor parte de los postulados se reducen a estar en contra de todo lo que se plantee como una forma de corregir las evidentes insuficiencias de las iniciativas impulsadas por al anterior gobierno. Sin embargo, no se escuchan postulados específicos que sí podrían gustarles a todas las comunidades académicas y también al Estado, en el ánimo de que las cosas puedan funcionar mejor.


De eso se trata las correcciones necesarias en materia delicadas como el CAE, la gratuidad y la nueva institucionalidad. Pero qué bueno sería también abordar los puntos no discutidos, pero cruciales para el desarrollo del sistema como es la innovación curricular, el desarrollo de la enseñanza técnica, la duración de las carreras, la relación de la educación superior con la media, el aseguramiento de mejores campos profesionales de desempeño, el desarrollo del posgrado, el rol vital de la investigación, entre muchos otros. ¿Será demasiado pedir que exista un debate en torno a propuestas que puedan ser analizadas en la perspectiva de un cambio duradero? Difícil que eso se produzca entre gritos y pancartas, todo lleno de descalificaciones y amenazas que en poco contribuyen al debate. Una ciudadanía cansada de todo esto, ha de demandar más debate de ideas y menos uso de la sinrazón.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile