​Y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero y la Banca

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Parisi Lizana

En los últimos 30 años más de 50 crisis bancarias han azotado a varios o casi todos los países, pero no a Chile. En efecto, la industria bancaria chilena es una de las más sólidas y rentables del mundo, altamente tecnificada y correctamente monitoreada por el Servicio de Impuestos Internos (SII) y por la Unidad de Análisis Económico, con una superintendencia. En concreto, en Chile se confía en la reputación de los bancos y no ha existido riesgo alguno de quiebras o corridas bancarias, lo que da solidez a los medios de pago y tranquilidad a todo el mercado. El último hecho bancario a recordar es el caso de Corpbanca, que por fuertes rumores y decisiones de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), el Banco del Estado y otras agencias salieron a inyectar liquidez al mercado para evitar males mayores, superando el problema apoyando la fusión de dicha entidad para así terminar con la emergencia. Así, desde 1990 a la fecha, está claro que la industria bancaria chilena no tendrá bancos quebrando y que su solidez, liquidez y rentabilidad están garantizadas.


Es difícil entender porqué la banca chilena, siendo tan sólida y rentable, no ha podido expandirse en otras latitudes. Solo el Banco BCI está intentando consolidar sus negocios en EE.UU. particularmente en Florida, pero es muy poco para la exitosa historia que muestra. La pregunta relevante es si se puede hacer algo más y la respuesta es sí, mucho más.


Primero la banca chilena debería ser la banca del Mercosur, es conocido que la banca uruguaya —mucho más pequeña y menos segura que la nuestra— es la banca de muchos argentinos, paraguayos y brasileños. Bueno, la banca chilena debería “desbancar” el puesto de la banca charrúa, al permitir la apertura de cuentas corrientes o cuentas vistas operadas principalmente vía tarjetas bancarias y web —no cheques— contando con los mecanismos de control por medio del Unidad de Análisis Económico y su coordinación con otras entidades similares en otras latitudes de la región.


Esta medida claramente generaría un mayor número de negocios y consolidar a Chile como un centro bancario eficiente, sólido y regulado. Pero también requerirá de regulación, pues para algo tan sencillo como un giro en un cajero automático en Chile efectuado por un extranjero cada banco cobra lo que quiere, lo que genera la sensación de aprovechamiento por parte de las entidades bancarias sobre los turistas. En efecto, el costo del giro va desde los $6.500 a los $4.500, dependiendo de la entidad, eso no puede continuar ocurriendo, pues si bien las utilidades pueden ser suculentas para las entidades bancarias, la imagen país se ve dañada, más aún al ser esta industria una actividad económica regulada.


Está claro que abrir cuentas corrientes y cuentas vista a residentes del Mercosur no residentes en Chile será el primer paso, para luego emitir tarjetas bancarias, tarjetas de crédito, créditos de consumo, créditos hipotecarios, seguros de vida, venta de divisas. Es decir, estas cuentas serían el primer paso para una bancarización remota de alta rentabilidad para los bancos chilenos y una gran alternativa para el ahorro y la inversión de los países vecinos y el Mercosur.


Además, ya vivimos la bonanza del comercio detallista por las oleadas de turistas argentinos, pero al permitir que turistas del Mercosur abran cuentas corrientes, el turismo bancario se acrecentará con el tiempo, con mayores márgenes para la banca chilena y sus trabajadores. Como un aspecto geopolítico, se tiene que estas cuentas corrientes se abran en las regiones, especialmente en las extremas para generar centros de negocios altamente capacitado con ejecutivos de alto nivel y altas remuneraciones, impidiendo que estas cuentas se aperturen en la región metropolitana para fomentar la descentralización y que los talentos se queden en regiones o se muevan a regiones.


Adicionalmente, estamos seguros de que gran parte de las odiosidades “cuasi diplomáticas” de parte de Evo Morales se atenuarían al constatar que un segmento relevante de bolivianos no residentes en Chile tiene sus ahorros e inversiones en cuentas corrientes cuentas vistas y renta fija en nuestros bancos, más aún si tiene la posibilidad en el futuro inmediato de contar con más alternativas de endeudamiento y ahorro en una de las bancas más seguras del mundo.


Franco Parisi, Ph.D; y Mauricio Lizana CEO, Royal Real Estate