ICR eleva Clasificación de Riesgo de Coca-Cola Embonor a categoría AA por la madurez operacional de la compañía

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Coca cola embonor ok


ICR Clasificadora de Riesgo modifica desde categoría AA- hasta categoría AA, la clasificación asignada a la solvencia y bonos de COCA-COLA EMBONOR S.A. La tendencia asignada a la clasificación, por su parte, se modifica desde positiva hasta estable.


El cambio en la clasificación asignada a EMBONOR radica en la madurez operacional de la compañía, como consecuencia de una buena capacidad para generar flujos operacionales estables en el tiempo, lo que ha sido apoyado por un Capex concentrado en la mantención de sus operaciones actuales y en el incremento de la eficiencia en sus procesos. Lo anterior impacta favorablemente en el riesgo del negocio de la compañía, dada la menor volatilidad en los flujos.


El EBITDA generado por EMBONOR creció 9,1% (CAGR 2012-2017), explicado principalmente por el crecimiento del consumo en el mercado boliviano, que representó el 48,68% del EBITDA consolidado al cierre de 2017.


En Chile, el EBITDA de la compañía evidenció un crecimiento anual compuesto en torno a 5,4% (entre los años 2012 y 2017), dada la madurez y estabilidad del mercado chileno, en el que la compañía ha mantenido una participación de mercado sobre el 60% (bebidas gaseosas) en el mismo intervalo de tiempo.


En tanto, en Bolivia creció a una tasa de 13,9% en los mismos períodos de medición, impulsado principalmente por mayores volúmenes vendidos en dicho país, dada la mayor demanda, durante el periodo 2015 – 2017. Esto trajo como consecuencia una participación de mercado de 82,6% en bebidas gaseosas y 67,9% en aguas.


Como consecuencia de los mayores flujos percibidos desde ambas operaciones, el indicador de deuda financiera neta sobre EBITDA muestra una tendencia a la baja desde el año 2014, cuando la compañía aumentó su deuda, debido a la emisión de bonos (serie C y F).


Asimismo, a diciembre de 2017, la empresa mostró un CAPEX en torno a $62.619 millones (US$ 102 millones). El foco de inversión de EMBONOR está centrado en el aumento de capacidad productiva, compras de activos (equipos de frío y botellas) e integración de productos (agua, jugos y botellas). Por ende, se espera que el CAPEX no muestre mayores variaciones respecto a lo mostrado el año anterior.


Si bien la deuda financiera aumentó 8,9% respecto al año anterior, alcanzando $224.497 millones al cierre de 2017, EMBONOR mantiene muy buena capacidad de pago, reflejado en un ratio de cobertura de servicio de la deuda de 4,7 veces para las obligaciones financieras de los próximos 12 meses.


La solvencia de la compañía es determinada en función de su riesgo del negocio, junto con el riesgo financiero. En este caso, la evaluación del riesgo del negocio, esto es fortaleza de la marca, participación de mercado, diversificación y economías de escala/tamaño relativo, indica que la clasificación de riesgo se inclina hacia categoría AA. Por otra parte, la evaluación del riesgo financiero, es decir, la evaluación de los niveles de deuda, ratifican esta clasificación, al tratarse de una fortaleza financiera “Adecuada”.


En opinión de ICR, la clasificación de EMBONOR no debería verse alterada en el corto plazo, dado el desempeño financiero mantenido por la compañía, con una generación de flujo importante y una alta cobertura de sus obligaciones. Adicionalmente, no se ha observado un crecimiento agresivo en esta compañía, ya sea orgánico o inorgánico, por lo tanto, no deberían existir requerimientos de deuda relevante los próximos períodos que ameriten un cambio negativo de clasificación.


En contraposición, su clasificación y/o tendencia podría ajustarse a la baja conforme su flujo disminuya o se torne muy volátil o bien si la compañía incrementara significativamente su deuda (derivada o no de un plan de inversiones agresivo), de modo tal que deteriore de manera relevante sus indicadores respecto a sus niveles históricos.


COCA-COLA EMBONOR mantiene vigente los bonos de monto fijo B1 y B2 y las líneas de bonos N° 505, 695 (serie F) y 696 (serie C). La estructura de los contratos de emisión de bonos, esto es, declaraciones y garantías, covenants y eventos de default, no estipulan condiciones que ameriten una clasificación de riesgo del instrumento distinta a la solvencia del emisor.