​Moody’s descarta un giro en la política económica de México gane quien gane las elecciones

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Elecciones Mu00e9xico 2018

México lleva casi dos años bajo la lupa de las grandes agencias de calificación de riesgos. Desde que Donald Trump empezó a repuntar en los sondeos rumbo a las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre de 2016, las tres grandes del sector —Moody’s, S&P y Fitch— han fijado sus ojos en la segunda economía de América Latina por el potencial disruptivo de las propuestas del magnate republicano sobre su principal motor económico: las exportaciones a la primera potencia mundial. Su victoria, inesperada, en aquellos comicios, terminó por hacer saltar todas las alarmas y los pronósticos de inminentes rebajas en el perfil de deuda no se hicieron esperar. Más de 20 meses después se puede decir que México ha esquivado las amenazas de las firmas que sirven de guía para la toma de decisiones de los inversores y que determinan, en buena medida, el costo de financiamiento de un país.


Moody’s ha mejorado este miércoles —de negativa a estable— la perspectiva de la deuda soberana mexicana y ha mantenido en A3 la nota crediticia del país norteamericano, cuatro peldaños por encima del bono basura. La agencia estadounidense basa su decisión en tres factores: el menor riesgo de ruptura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), que une a México con Estados Unidos y Canadá desde 1994; las reformas estructurales puestas en marcha en el último lustro —fiscal, financiera, energética, educativa y de telecomunicaciones, entre otras—, que “elevan la resiliencia de la economía mexicana y contribuyen a la moderación de la deuda pública”; y la “baja probabilidad” de que el Gobierno mexicano que salga de las urnas en julio dé un giro de 180 grados en la política económica mexicana.


“Aunque las elecciones del 1 de julio están generando incertidumbre política (...), creemos que la probabilidad de que la próxima Administración, mediante un cambio agudo en la dirección de la política económica “Cualquiera que sea el candidato y el partido que gane las elecciones presidenciales y legislativas, de ningún modo está claro que puedan modificar la dirección de la política o revertir las reformas ya implementadas”, concluye Moody's.