​Un Enorme Desafío

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Luis Riveros

El gran desafío que debe dominar las decisiones del actual Gobierno con respecto a la licitación de Transantiago es el de introducir mejoras de fondo en breve plazo. Esto implica que la autoridad debe convocar, adjudicar y poner en marcha los nuevos contratos antes de las fechas en que habrían estado en circulación los nuevos buses y recorridos si se hubiese adjudicado la licitación 2017, considerando además las compensaciones económicas que se negocien con los actuales operadores. Todo indica que hay aquí una enorme oportunidad para resolver muchos de los problemas de fondo que ampara el actual sistema, y que actúan en desmedro de los usuarios y de la ciudad.


La medida de una nueva Licitación ha sido criticada por las ex autoridades de transporte cuya convocatoria de fines de 2017 fue objetada por la justicia. Todo parece indicar que una nueva Licitación va en la dirección correcta, ya que la nueva autoridad desea cambiar aspectos de fondo que no habían sido consideradas en el llamado anterior y que constituyen la fuente de un mal funcionamiento del sistema.


La Ministra ha mencionado que se desea licitar unidades más pequeñas y asignar paquetes de servicio no como unidades de negocio, y que el Sistema debería controlar los activos estratégicos como son Buses y Terminales. Todos estos son aspectos muy relevantes en un efectivo rediseño del Transantiago, constituyendo un proceso delicado y complejo, los cuales habían sido mencionados con mucha antelación a la anterior autoridad.


El nuevo proceso de Licitación envuelve gran complejidad con respecto al diseño de las nuevas bases de licitación, envolviendo tanto criterios políticos como estrictamente técnicos. Sin duda, es un aspecto central el reducir la enorme disconformidad que existe entre los usuarios y la población toda sobre el transporte público.


El reto es lograr este diseño y una nueva convocatoria antes de un año, lo cual requiere un gran empeño de la Secretaría de Transporte, de sus autoridades y cuerpos técnicos. De su éxito dependerá, evidentemente, la posibilidad real de poder dar un salto hacia un servicio eficiente y compatible con las aspiraciones que dieron surgimiento al actual sistema de Transporte Urbano.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile