​Patentes y su rol en el Ministerio

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Claudio Martinez USACH slid

El proyecto de ley que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación fue enviado a comisión mixta en el Senado por dos temas que no lograron consenso durante la última etapa de la discusión; la distribución de Secretarías Regionales Ministeriales (Seremías) y de quién sería la propiedad de las patentes en caso que éstas tuviera financiamiento público. En este último tema, no hay postura única porque algunos entendemos la sociedad desde la colaboración mientras que otros lo hacen desde el individualismo y la competencia. El senador Juan Antonio Coloma argumentó durante la discusión: “El científico va a tener que compartir su invento... dónde está el incentivo... ¿ustedes creen que alguien va a querer usar recursos del Estado para estos efectos si sabe que el Estado se puede apropiar (de la patente)?”. En mi calidad de científico, investigador y vicerrector de investigación, desarrrolllo e innovación de la Universidad de Santiago, mi respuesta a la pregunta del senador Coloma es sí.


La investigación es por esencia un acto colectivo, se inicia el proceso basándose en los resultados de otros para, desde ese punto, avanzar en la búsqueda de nuevos conocimientos. La tendencia internacional en este tema de propiedad intelectual es avanzar hacia la titularidad compartida, transferible a través de licencias y al uso masivo de la información. En Alemania, Austria, Dinamarca y Japón, se ha suprimido lo que se llamaba “privilegio del profesor”, es decir, el derecho de los miembros de instituciones académicas a ser titulares de patentes. El derecho a la titularidad ha pasado así a manos de las universidades y, a cambio, los inventores académicos tienen derecho a beneficiarse de una parte de los ingresos.


En este sentido las universidades han progresivamente establecido “Oficinas de Transferencia de Tecnología” (OTT) las que, según un informe elaborado por la OCDE sobre concesión de patentes, “los ingresos derivados de licencias concedidas en las universidades son relativamente escasos en comparación con los presupuestos globales que se dedican a la investigación. Por consiguiente, el patentamiento en las universidades tiene por finalidad principal promover la investigación y la transferencia de tecnología a la industria y no generar beneficios”. Nuestra universidad cuenta con la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT) que apoya a nuestros científicos y hace el nexo con el sector productivo.


En nuestra experiencia, la Universidad de Santiago, primera institución pública en patentamiento (sobre 100 patentes concedidas al 2017), creemos que la transferencia tecnológica es parte del círculo virtuoso de la investigación, desarrollo e innovación, y deben ser las universidades públicas quienes garanticen la pertinencia de los avances chilenos. En este sentido estamos trabajando en red y de manera colaborativa a través del Consorcio de Universidades Estatales de Chile (CUECH) en seis áreas estratégicas: energía; salud; sustentabilidad; diversidad; minería y educación, definidas en conjunto, desde la particularidad de cada una de la regiones y de las oportunidades y desafíos que presenta nuestro país.


Nadie duda de la importancia de la ciencia en el desarrollo de Chile, por eso es hora de llevarla al nivel que merece y dejar que temas económicos o de índole mercantil, sean la razón por la que hoy no contemos con un Ministerio. La propiedad del conocimiento no debiera quedar estipulada en la definición de la estructura, sino en una discusión democrática en el corto plazo que defina la política más adecuada para los intereses y necesidades de nuestra sociedad. La titularidad de las patentes es materia de una ley sustantiva, que en Chile ya está incluida en la Ley 19.039, sobre Propiedad Industrial por lo que no debiera abordarse en la que define estructura y funciones del Ministerio.


Esperamos que las nuevas autoridades retomen este desafío y contemos por fin con la institucionalidad que Chile busca y necesita, que respalde la investigación de excelencia, pertinencia y con impacto en la calidad de vida de las personas.


Dr. Claudio Martínez

Vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Universidad de Santiago de Chile