​¿Importa el lucro en la educación?

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Alfredo Barriga

No hay lógica detrás de quienes piensan que la razón del alto costo de la educación superior es el lucro de las instituciones. El arancel de cualquier carrera en la Universidad de las Américas, por ejemplo - que pertenece a una empresa que cotiza en bolsa en EEUU - es inferior en todos los casos a las equivalentes en la Universidad de Chile – que recibe el mayor importe de aporte basal entregado a una universidad en el país.


Tal como expongo en mi libro, el incremento del costo en la educación superior es un fenómeno mundial derivado de un fuerte incremento en la demanda de “cartones”. Por lo tanto, suben los precios: de las Universidades privadas (con lucro) y de las estatales (sin lucro). Basta ver el precio de los aranceles de unos y otros para corroborarlo. Pero eso es algo que quienes desean a toda costa convertir este debate en uno de economía, en vez de uno de educación, no quieren ver. En su afán de desacreditar “el sistema”, se lanzan a culpar al lucro de todos los males de la educación.


Más importante que eso es la formación que necesitan los estudiantes para insertarse en la sociedad que les va a tocar vivir en menos de diez años. El modelo educacional que tenemos en el mundo desde hace siglos va a ser disrupcionado rápidamente por las necesidades urgentes que tendrán todas las empresas y organizaciones, que son quienes contratan a los egresados de las universidades. Egresados que – no lo olvidemos – acuden a las universidades en busca de un título que les dé mayores oportunidades laborales.


Las mejores universidades del mundo están cambiando sus paradigmas para resolver la encrucijada en que se encuentran. Por ejemplo, Harvard y el MIT generaron hace 5 años Edx.org, donde piensan subir todas las clases de todas las asignaturas de todas las carreras de ambas universidades para llegar a 1.000 millones de alumnos… gratis. La monetización del modelo viene por el lado de la acreditación. Pero para acreditarse, el alumno no tiene que pasar 5 años en el campus. Tiene que hacer una tesis de grado y presentarla presencialmente. Eso lo toma a lo sumo una semana dentro del campus. Con ello, la Universidad aumenta la rotación del campus desde 0,2 veces al año (considerando 5 años para una carrera) a 52 veces. El costo de la carrera se puede bajar en un 90% y, aun así, ganar dinero. Mucho dinero.


Por otra parte, muchas empresas que ya están inmersas en la nueva economía están tomando cartas en el asunto directamente, generando cursos de capacitación Online, desde donde luego reclutan los profesionales que necesitan. Esto se va a masificar y la demanda por títulos universitarios se va a desinflar.


Por lo tanto, lejos de seguir metidos en una discusión del siglo 20, todos deberíamos concentrarnos en el siglo 21 y decidir qué vamos a hacer frente a las disrupciones que van a venir, con una educación superior personalizada, de mejor calidad y de mucho menor costo que lo que hay actualmente.


Y, como padre de cinco, eso es lo que quiero para mis hijos. Lo que discuten ahora en el Congreso no me interesa.


Alfredo Barriga Cifuentes

Consultor en Transformación Digital

Profesor UDP

Autor de “Futuro Presente: cómo la nueva revolución digital afectará mi vida”