​¿Violencia ideológica o una ideología de la violencia?

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Jesica Torres SLIDE

El ataque sufrido por el diputado Kast, el pasado miércoles 21 de Marzo, en la Universidad Arturo Prat de Iquique, ha sido reprochado desde varios sectores. Y es que el nivel de agresividad e intolerancia que muestran las imágenes de parte de un grupo de jóvenes nos deja perplejos, pues en la práctica, lo que refleja esa agresión es el nivel de intolerancia al que nuestro país se está acercando peligrosamente.


Más extrañeza causa el que el Frente Amplio haya trabado la condena corporativa que la Cámara Baja había propuesto, por ese mismo hecho, cuestión que evidentemente tenía como objetivo demostrar que no se toleran este tipo de violencia contra ningún ciudadano, y menos contra quien para bien o mal de algunos detenta un cargo público. A esa actitud se suma el llamado que habría hecho el ¨Partido Comunista, a no permitir que Kast manifestara sus ideas en aquella Universidad, incitando, con dicho mensaje a los actos de violencia que presenciamos. Curiosamente acusan de ideas de odio a Kast, justificando el llamado a ser violentos por no compartir una ideología. ¡Una verdadera paradoja!


Responder con violencia a las ideas que no compartimos, es el camino hacia una mayor violencia; escalada peligrosa para un país democrático como el nuestro.

Al parecer la libertad ideológica sólo funciona para un sector, pero no para todos, lo que se transforma en consecuencia en una verdadera dictadura. No comprender que nuestro país no es el mismo que hace 40 años, y que nuestra Democracia ha evolucionado como ninguna otra en nuestro vecindario, es una postura que pone en peligro el Chile que una mayoría quiere. Un país de libertades, oportunidades y en el que cualquiera tiene la posibilidad de manifestar sus ideas, aun cuando no estemos de acuerdo con ello. Un país que respeta a sus autoridades, lo que en ningún modo significa que deba estar de acuerdo con ellas. El respeto mutuo es la primera piedra de una verdadera Democracia. Quienes no están de acuerdo con estos principios, están al margen de la institucionalidad y por ende en un Estado de Derecho como el nuestro, deben ser sancionados y su conducta reprochada públicamente.


Por lo menos el Gobierno ha comprendido la gravedad de estos hechos y ha anunciado las querellas respectivas. Sin embargo, más que querellas, lo que se requiere es tomar conciencia que, no podemos justificar la violencia de ninguna especie en nuestro país, ni menos cuando ella se justifica en las ideas no compartidas, pues es un derecho fundamental la libertad de expresión así como la libertad de culto, y nadie puede ser lesionado por decir lo que piensa.


¿Me pregunto si esos jóvenes violentistas votaron en las elecciones o bien si su forma de “participar” en la política nacional es a través de los golpes? Vale las pena recordar ahora las palabras de Voltaire “No comparto tu opinión, pero daría mi vida para defender tu derecho a expresarla”.


Jésica Alejandra Torres Quintanilla

Profesora “Justicia Constitucional”.

Enseñanza Clínica del Derecho

Facultad de Derecho

Universidad de Chile

Socia Fundadora

TORRES & MAISTO

Abogados