​Las Redes Sociales al Pizarrón

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Alfredo Barriga

En una semana he leído dos artículos sobre Facebook que ponen en entredicho la actividad de las redes sociales y su modelo de negocios.


Por un lado, está el escándalo del uso de millones de datos privados entregados por Facebook a una empresa de estudios de mercado generadora de algoritmos que permiten enviar microcampañas políticas del candidato Donald Trump, adaptadas a las ideas y creencias de cada usuario. El caso es que la empresa se pasó por encima las políticas de privacidad con las que Facebook le pasó los datos, llegando a 50 millones de estadounidenses. Como consecuencia, ha habido una fuerte reacción de parte de muchos gobiernos alrededor del mundo respecto de la privacidad de datos en redes sociales. En Chile, el Senado inició la discusión de crear una agencia de protección de datos para redes sociales.


Por otro lado, leí un largo, pero muy buen articulo acerca de la adicción que producen las redes sociales, y cómo esa adicción es parte del actual modelo de negocios. Los fundadores de redes como Facebook, Instagram, o Youtube, enfocaron sus plataformas a conseguir que los usuarios pasaran lo máximo posible frente a la pantalla, entregando en el intertanto gran cantidad de información de cada uno de los usuarios, gracias a lo cual se puede generar publicidad “a la pinta” de cada uno. Considerando que Facebook, por ejemplo, tiene más de dos mil millones de usuarios, se genera una plataforma casi infinita para publicidad dirigida. Por algo factura 49 billones de dólares anuales ¿Cómo consiguen la adicción que es la base del negocio? Mediante continuos estímulos como “likes”, comentarios sobre quienes comentaron algo que el usuario posteó, etc. Está demostrado que ello genera una liberación de dopamina muy parecida a la que se genera frente a las máquinas tragamonedas.


En “The Economist” el tema del escándalo fue portada. Al abordarlo señala que el modelo de negocios puede desplomarse si los usuarios retiran su confianza en las redes sociales. Menos usuarios supone menos información y menor capacidad de generar publicidad dirigida. Propone como modelo de negocios alternativo el pago a cambio de no tener publicidad, pero ello no es suficiente sin un cambio radical en la forma en que se administra la generación de datos privados. Propone la existencia de una organización externa al estilo de un “ombudsman” para supervisar el uso de datos y atender reclamos de usuarios. Termina advirtiendo a las empresas que hay detrás de las redes sociales que, si no son más proactivos y creativos en resolver a fondo el problema por su cuenta, están dando pie a que inevitablemente entre la legislación a tratar de resolverlo, con lo cual se podría poner en peligro los beneficios que tienen las redes sociales – que los hay.


Respecto de la adicción, el tema es más peliagudo, porque las adicciones de cualquier tipo solo se pueden quitar persona a persona. Quizá, como señala el autor del artículo (que es adicto), acabarán existiendo organizaciones del tipo “alcohólicos anónimos” para adicción a redes sociales. Es necesaria la educación. Quizá podría ser la pata digital del programa “elige vivir sano”.


Alfredo Barriga Cifuentes

Consultor en Transformación Digital

Profesor UDP

Autor de “Futuro Presente: cómo la nueva revolución digital afectará mi vida”