Economista sostiene que el Gobierno debe dar beneficios tributarios para disminuir el desempleo

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Victor salas 0

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló que el desempleo llegó a 6,7% durante el trimestre móvil que comprende los meses de diciembre de 2017 hasta febrero de este año, representando un aumento de 0,3 puntos porcentuales en doce meses y 0,2 trimestralmente. Así, se ubicó sobre la mediana de los encuestados por Bloomberg, que esperaban un alza de 6,6%.


Para el economista y académico de la Universidad de Santiago de Chile, Víctor Salas, la cifra impone al Gobierno la tarea de dar señales al sector privado para que aumente su inversión, su producción y, como consecuencia de ello, la contratación de más personal.


“Está pendiente dar beneficios tributarios. El Gobierno tiene esta tarea y, por eso, está fijando reuniones para, luego, buscar acuerdos en el Parlamento, con una reforma tributaria que permita bajar los impuestos desde un 27% a un 25,5%”, sostiene Salas. “Esas son las señales que el sector productivo empresarial espera de esta nueva administración”, enfatiza.


El economista reconoce que el alza del desempleo para el periodo diciembre-enero es consecuencia del comportamiento cíclico de la economía nacional, donde ciertos sectores como la construcción, la agricultura y el comercio comienzan a desacelerarse tras una contratación intensa que partiría entre agosto y septiembre.


Sin embargo, insiste en que la cifra se encuentra levemente sobre las expectativas y reconoce que podría constituir una señal de alerta. Sobre todo, considerando que el mercado laboral se encuentra presionado por un alza de 3,0% en la fuerza de trabajo, inusual si se compara con un incremento de los ocupados inferior a ese porcentaje, de 2,7%.


Por lo tanto, el economista advierte que las complicaciones en la materia serán de orden político, ya que si bien las expectativas de crecimiento son auspiciosas para este año, requieren de “incentivos políticos reales para que los empresarios aumenten su inversión”.


“La situación no está para decir que es necesario que el Estado contrate más gente, pero el Gobierno debe trabajar para que el sector privado genere puestos de trabajo a objeto de diluir esta presión laboral”, concluye.