Modernizar Carabineros…ojo con la Cultura

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Cristián Duarte

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A estas alturas y luego de los graves episodios que han tenido a esta institución fundamental de nuestro país en el ojo de un Huracán formado al interior de la propia institución, no es una sorpresa la salida de sus altos mandos que se está produciendo a días de asumir el nuevo gobierno.


Es evidente la necesidad de tener una estrategia para hacer cambios profundos e incorporar nuevas prácticas y controles. Para hacerlo, es preciso tener en cuenta que se trata de una institución casi centenaria con una tradición e historia que la precede y la define, con prácticas, códigos y formas de relacionarse muy arraigadas y distintas a las del mundo civil.


Una buena parte de esos elementos han sido los que la han convertido en una de las instituciones más admiradas del país y en una de las mejores policías del mundo. Es muy importante distinguir con claridad lo que debe cambiar y lo que debe permanecer, ya que, a veces, en la ansiedad por demostrar que se está reaccionando con celo y rapidez, se puede arrasar con todo (lógica de la retroexcavadora) incluida una buena parte de las cosas que se han hecho bien.


Esta decisión no es trivial ni obvia y el riesgo es afectar el corazón del paciente en el intento por tratar otros órganos que están enfermos. Creo que se debe conservar el orgullo, la disciplina y muchos aspectos de la ética y prácticas internas que han logrado que la inmensa mayoría de los Carabineros de Chile se entreguen cada día con generosidad y honestidad a la labor de cuidar y proteger a sus compatriotas, entregando sus vidas cuando es necesario.


Esa mística, esa vocación de servicio no se construyó de un día para otro y puede perderse rápidamente en el afán de controlar y corregir. Es necesaria una reflexión calmada y de fondo sobre la cultura institucional y de que forma se quiere modificar. No basta con saber dónde se quiere llegar, hay que entender claramente cuál es el punto de partida.


Los nuevos líderes, en general, no fracasan por falta de habilidad para hacer el trabajo. Cuando alguien nuevo en su puesto se tropieza, cuando él o ella destruye en vez de agregar valor, la mayoría de las veces es porque no comprendió el desafío cultural o porque no contó con los recursos adecuados para responder a éste. No tener en cuenta la cultura de la organización equivale a intentar cruzar una avenida muy transitada con los ojos cerrados.


La sabiduría convencional sugiere que la cultura debe seguir a la estrategia. El nuevo paradigma es: la cultura permite o paraliza la estrategia. La cultura es la que perdura, la que proporciona la plataforma para lograr el cambio y el crecimiento, la que moldea el desempeño futuro y permite o impide el desarrollo de la estrategia. Ya lo expuso la empresa Ford cuando desarrollo su plan “el camino a seguir” en 2005: “la cultura se desayuna a la estrategia”. Ojo con la cultura.