¡¡ Faltó la Firma !!

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Enrique Goldfarb

Como dice mi título, no soy abogado. Pero algo del espíritu santo se me ha pegado de tanto ver aspectos legales en temas económicos o financieros. Este asunto de La Haya con Bolivia no logro entenderlo. O más bien no logro comprender por qué Chile no hizo caso omiso de la acusación boliviana, saliéndose del Pacto de Bogotá, que la obliga, por estimar que no hay obligación alguna antes de una inexistente firma consagratoria. Uno puede estar dispuesto a dialogar infinitamente, pero ese solo hecho no es, como se dice, vinculante de nada.


Precedente nefasto


El precedente de La Haya con Perú es nefasto. Pretendiendo ser el rey Salomón, dirimiendo sobre la pertenencia de la guagua, el tribunal transformó una línea recta en una curva y de paso, produjo una ensalada en los límites terrestres generando un triángulo que es de todos y no es de nadie. Así el ámbito jurídico se confundió con el político, o el moral, o el de la misericordia, vaya uno a saber. Entonces podría ser que ahora con Bolivia, quiera asumir el papel de buen samaritano y le entregue un pedazo a Bolivia, interpretando o desdeñando a su antojo la certeza jurídica, para recibir además de sus jugosos honorarios el aplauso de las masas bolivianas y de otros países que no tienen nada que ver en este cuento


El espíritu de la ley es nada más que eso


Los abogados se han metido en un terreno que es terriblemente pantanoso, el que en general se llama espíritu de la ley, el cual es imposible definir o tocar, de ahí el término “espíritu”. En ocasiones, se dice, la letra de la ley no es capaz de reflejar en plenitud, el espíritu que tuvo el legislador al redactarla. En consecuencia, aunque en los hechos el acusado no haya cometido el delito que dice la ley, es como si lo hubiera hecho. Ejemplo, para conquistar a una mujer (o al hombre por una mujer, para que no me tilden de machista), un hombre puede prometerle el oro y el moro, y jurar casarse con ella no una sino diez veces. Pero al momento de los hechos, el sujeto desaparece. Entonces el tribunal dictaminaría que, aunque el hombre no firmó, es como si hubiera firmado, dadas las expectativas que creó en la mujer, y está obligado a contraer el sagrado vínculo. Sin comentarios. Entonces, ¿qué hace Chile en La Haya?


El tratado de 1904 deja claro que no hay temas pendientes

Lo cierto y tangible, es que no tenemos temas pendientes con Bolivia, y lo que venga, debe ser en base al diálogo voluntario de las partes, sin obligaciones a priori, como podría ser darle acceso soberano al mar. Poner al principio un posible resultado final (puede haber otros resultados mutuamente convenientes) en una negociación voluntaria sería como poner la carreta delante de los bueyes. Creo que estamos ahí porque al gobierno precedente le faltó firmeza de principios y de carácter como para poner al vecino país en donde corresponde. Colombia, sin ir más lejos, a la que le querían poner por secretaría límites territoriales, se salió olímpicamente del Pacto de Bogotá, desligándose así de La Haya y nadie la cuestiona. Entonces la NM metió al país en un forro, en una apuesta de casino, en donde sólo se puede ganar algo si Bolivia hace el soberano ridículo con su show. Pero no vale la pena arriesgarnos a que seamos nosotros los que hagamos el ridículo, obligándonos a desestimar el fallo de un tribunal al que accedimos voluntariamente a respetar.


Enrique Goldfarb

Economista