​En Punta Peuco

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Hermogenes Perez de Arce

Con la opinión pública concentrada en la decisión de cerrar o no Punta Peuco, fui al penal a visitar al, tal vez, más paradigmático de los presos políticos. Pues si se les aplicaran las leyes no podrían estar presos.


Es el brigadier (r) Miguel Krassnoff, condecorado con la única Medalla al Valor otorgada después de la Guerra del Pacífico, por la captura y muerte en combate de Miguel Enríquez, en 1974. Entonces recibió homenajes incluso sindicales (pues Enríquez acababa de asaltar un banco y baleó al agente por no entregarle las llaves de la bóveda). Pero hoy, 44 años después, Krasnoff carga con más de 60 condenas –entre ellas la impuesta por el “asesinato” de Enríquez— a varios centenares de años de presidio.


Para mi sorpresa, miraba con indiferencia el traslado. “Donde quiera que nos lleven estaré en una celda de dos por tres metros con un camarote junto a otro militar y sin derechos carcelarios” (libertad condicional, salidas dominicales o diarias). Le exigen arrepentirse de delitos de los cuales se declara inocente. Luego, no tiene beneficios.


Le recordé la primera vez que cayó preso, hace 18 años, y su carta a “El Mercurio” diciendo que lo condenaban por el supuesto “secuestro” de Miguel Ángel Sandoval, a quien declaraba nunca haber conocido, ni visto en su vida. “La ironía es que en otro proceso el actuario me mostró mi hoja de vida en el Ejército y ahí decía que en la fecha de la detención de Sandoval yo hacía uso de mis vacaciones”. Pero detalles como ése “no corren” para él.


A la salida me topé con el brigadier (r) Christoph Willeke, preso por el atentado al general Prats. Hace diez años lo fui a ver al penal Cordillera, el cual cerró Piñera en medio del festejo comunista, y me contó que la jueza argentina María Servini de Cubría le había reconocido: “Si yo sé que usted no participó en el asesinato de Prats, pero quiero que me relate todo lo que hacía la DINA”. Otra cosa notable. Siempre surgen, conversando con los presos políticos militares.


Hermógenes Pérez de Arce