Buen comienzo

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Enrique Goldfarb

Economista

Enrique Goldfarb


Los primeros días del nuevo gobierno son auspiciosos. Lo que más se debe alabar es que hay espíritu de trabajo, de hacer cosas, de construir. No obstante ¡cuidado ministro Varela! a no poner la carreta delante de los bueyes.


En cambio, el gobierno de Bachelet lo único que hacía era destilar odio, rabia, resentimiento. Es del caso destacar que nunca se le vio hacer algo que no tuviera un sello ideológico, en resumen, quitarle plata a los demás para hacer valer los “derechos ciudadanos” y cuando no había, bueno, para eso estaba el endeudamiento.


Supimos, a última hora, que el déficit fiscal resultó ser de 2,1% en lugar del 1,7 anunciado. Se dirá que se debió a que no había buen precio del cobre. ¿ A alguien le cabe la más mínima duda que, aunque el cobre hubiera estado a US$4.- no habría habido el mismo endeudamiento?. Pagándole a la gente no solo la gratuidad, sino que hasta la comida de todos los días.


Fue un gobierno fallido hasta sus raíces y, una vez más, al no haber sido elegido Guillier, Chile se salvó y de qué manera.



Un gobierno de ocho años



El desafío restante es sin duda, el educacional. No sólo el que se les da a los niños, sino a la población entera. Que sepan que las promesas populistas y demagógicas son imposibles, y que sólo conducen a las tiranías, como las de Maduro en Venezuela, o en forma aún más radical, la de Cuba, que se prepara para recibir un nuevo dictador, ya que los Castro están desapareciendo.


Y, como en Venezuela, hay ahí una casta político-militar que tiene el poder, de modo que no hay que hacerse ilusiones para pensar que sin Castro algo va a cambiar. Sólo cuando el pueblo cubano se alce, las cosas cambiarán y para eso deben alzarse también los militares que controlan el país con mano de hierro.



Todavía no llegamos a eso



Todavía Chile puede ahorrarse esa pesadilla de sacarse a los militares socialistas de encima, perpetuando una sociedad libre y de progreso como la que puede ofrecer la centroderecha actual y los sectores moderados de la ex Concertación, que lejos debieran sumar una mayoría determinante. Digamos entonces, con voz fuerte, NO+BACHELET, NO+SOCIALISMOS, NO+COMUNISTAS, y a trabajar firme junto al nuevo gobierno y no dejarse engañar con regalitos que prometerá la oposición, que a la larga cuestan la vida y la libertad.