​Arrebatos de dictadora

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Enrique Goldfarb

En los estertores del gobierno, y mostrando una soltada de trenzas de proporciones, la presidenta mandó al congreso, nada menos que un proyecto de reforma constitucional. La constitución es, como sabemos, una carta de navegación de largo plazo, y se podría asimilar a un contrato matrimonial. Los ciudadanos quedan atados a un conjunto de reglas, que guían a la sociedad en múltiples aspectos, y en forma importante, limitan excesos y conductas que se estiman están reñidas con el alma nacional.


Para escarbar el “alma nacional” la Presidenta formó, en los inicios de su gobierno, los cabildos, donde los chilenos que quisieran podían ir a dar su opinión de lo humano y lo divino. Estos cabildos eran una forma de democracia directa, de consulta a todos y cada uno, de lo que era su ideal de país. Con ello, se alejó de lo que hace nuestra democracia, democracia representativa, donde los ciudadanos eligen a los políticos que mejor los representan para que en forma estudiada y pensada, puedan producir las leyes que nos van a regir, y en forma muy particular, y por supuesto excepcional, pueden llegar a proponer una reforma a la carta magna.


Una constitución ilegítima


La Presidenta se ha llenado la boca diciendo que la Constitución del ex presidente Ricardo Lagos es ilegítima, y por eso sus esfuerzos en enmendarla. Ahora bien, la pieza que acaba de mandar y que supuestamente tiene toda la legitimidad de la más pura de las democracias, se saltó los cabildos, se saltó el congreso, donde hay parlamentarios de los suyos y de oposición, se saltó sus propios parlamentarios que pusieron el grito en el cielo cuando se enteraron de “la movida” y se fue directo a la vena, al más puro estilo de los emperadores romanos, que literalmente se sentaban en la diferencia. Y todo ello cuando faltaban cinco días para que asuma el gobierno elegido por el pueblo, el que reemplazará al gobierno que el pueblo ya no quiere ver más sentado en el trono. De lo que trata lo que mandó da lo mismo. Simplemente se saltó las instituciones y lo que es incluso más grave, careció de la más mínima compostura, ya que no es más una parte dialogante, gracias al juicioso mandato de los electores que le sacaron la retroexcavadora de las manos. Pero mejor no escupir al cielo ya que me acabo de enterar que tomará un cargo de la ONU, pero con sede en …Chile, de modo que quizá- y sería lamentable- siga con sus desatinos.


El contexto de Bachelet


El rector Carlos Peña diagnosticó que la Presidenta estaba asumiendo mal su vejez. Y esto contribuye a explicar no solo el bochornoso acto de mandar la constitución ad portas de su deceso político, sino también las interminables apariciones televisivas, inaugurando las cosas más inimaginables… y sin importancia. Es quizá la necesidad, rayana en la enfermedad, de querer ser recordada y querida por el pueblo. Quizá el cargo en la ONU explique la desproporción de sus actos.


Eyzaguirre…una vez más


No estuvo sola en los exabruptos de despedida. Ante el 3,9% del Imacec de enero, el inefable Eyzaguirre dijo que ellos habían dado vuelta el ciclo, o sea el ciclo del desastre económico que primó los 4 años de la NM. Lo que ¡oh sorpresa! sucedió justo el último mes, como los partidos de fútbol que se definen en los descuentos. No podrá entender nunca que ningún inversionista ni empresario serio va a tener confianza en el sello político que lo caracteriza a él y a sus camaradas, gobiernos socialistas, con el PC y/o el FA manejando los hilos, gobiernos caóticos, enemigos del progreso y reñido con los principios económicos que conducen a la prosperidad.


Enrique Goldfarb

Economista