¿Progresismo vs Conservadurismo?

|


Luis Riveros

El alza o baja de impuesto se ha venido convirtiendo en un rótulo asociado a un “progresismo” o “conservadurismo” de los programas de gobierno. En Chile se consideró que la agenda progresista del gobierno saliente, era inherente a la idea de mayores impuestos a personas y empresas. El Ministro de Hacienda de la época se atrevió a vaticinar que con tal reforma y los ingresos derivados de ella, se financiaría la reforma educacional (que se encontraba entonces totalmente indefinida) y que además se atenderían las necesidades de salud y pensiones. El resultado de esto es conocido: se recaudó mucho menos de lo presupuestado y se indujo un serio desaliento a la inversión y, consecuentemente, al empleo. Lo progresivo de esta política en realidad se frustró con motivo de una baja capacidad de ejecución, insuficiencias del sector público y “daños colaterales” que nunca fueron bien considerados. O sea, fue progresista en los postulados, pero muy conservadora en los resultados obtenidos. 


La administración Trump, por otra parte, da lugar a una iniciativa “conservadora” consistente en reducir los impuestos a las empresas. La reacción del mundo progresista es que se contará con menos recursos para asistencia social y financiar los programas del Estado en esta materia. Pero hasta ahora los resultados de tal política han sido muy elocuentes en materia de la mayor inversión privada en la economía; esto permite avizorar un horizonte de crecimiento superior al que existía hace un año, y a contar con una expansión en empleo y salarios que es altamente beneficiosa para los sectores más vulnerables. Aquí se puede aplicar la doctrina Reagan, que afirma que la mejor política social es la de brindar buenos empleos y salarios. En definitiva, la experiencia del gobierno de USA en materia tributaria observa hasta ahora un resultado progresista a pesar de su concepción conservadora. 


Por todo esto, vale la pena dejar de lado los moldes ideológicos y considerar lo beneficioso de las políticas en términos de sus resultados y de las inherentes consecuencias en materia distributiva.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile