La columna con la que Antonio Horvath Kiss se despidió del Senado y de la vida pública

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Antonio Horvath

El Valor de Hacer Bien las Cosas


Colegas míos de tantos años, como Baldo Prokurica, con quien a principios de los noventa iniciamos muchos proyectos en la Cámara, y luego los continuamos en el Senado, así como otros más noveles –como los senadores Francisco Chahuán, Alejandro Guillier, Carlos Bianchi, o el propio presidente de la Comisión de Energía y Minería, Alejandro García Huidobro– el pasado martes 9 de enero se refirieron en la Sala a mi persona de una forma en extremo amable y cariñosa, tanto, que no puedo sino expresarles desde esta columna mi enorme gratitud y respeto.


Todos ellos intervinieron a favor de la indicación ingresada por el Ejecutivo para modificar la Ley Net Metering, permitiendo aumentar de 100 a 300 KW la generación eléctrica con el objeto de incentivar mucho más el desarrollo de generadoras eléctricas. El proyecto fue aprobado por unanimidad en el Senado, además se consiguió el compromiso del Gobierno de ponerle urgencia para que lo antes posible sea ley; norma que mis colegas han propuesto que lleve mi nombre.


Quiero agradecer a quienes a través de semejante demostración de amistad y hermandad sienten con genuina sinceridad que merezco ese honor. Las personas no venimos a este mundo a recibir honores, sino a cumplir una misión; no nos movemos por vanidad, sino por las motivaciones que nos impone nuestro devenir. Cada vez que anduve acompañado de tantos otros soñadores por esa senda indómita de la vasta Patagonia en búsqueda de la conectividad que nos abriera las puertas del desarrollo, cada huella que abrimos en la tierra escarpada, cada día que sobrevivimos al frío y la adversidad de los entornos, lo hice convencido de poner mi formación humana y profesional al servicio de una causa que se transformó en mi desafío de vida. Si ello significó un grano de arena en una construcción de muchos, entonces me siento recompensado. Walt Whitman lo dice mejor que yo…


Creo que podría volverme a vivir con los animales.

¡Son tan plácidos y sufridos!

Me quedo mirándolos días y días sin cansarme/No preguntan,

ni se quejan de su condición/no andan despiertos por la noche,

ni lloran por sus pecados. /Y no me molestan discutiendo sus deberes para con Dios…

No hay ninguno descontento/ni ganado por la locura de poseer las cosas.

Ninguno se arrodilla ante los otros/ni ante los muertos de su clase que vivieron miles de siglos antes que él/En toda la tierra no hay uno solo que sea desdichado o venerable.


Antonio Horvath Kiss

Senador por Aysén