El País Está Loco

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Hermogenes Perez de Arce

Hermógenes Pérez de Arce



Los chilenos nunca hemos sido muy cuerdos: más de una vez hemos elegido Presidentes marxista-leninistas. Pero ahora estamos más locos que nunca. La noticia del momento es cómo se puede condenar a policías por haber empleado un truco telefónico para meter presos a los terroristas que quemaron 58 camiones. Entretanto, éstos han quedado libres y han quemado otros 28 camiones, siguen asaltando a René Urban y destruyendo en completa impunidad, porque los policías están persiguiendo a otros policías.


Los franceses demuestran que pueden ser aún más locos que los chilenos y, tras apresar al más peligroso asesino terrorista chileno, lo han dejado en libertad “con firma diaria”. Asesinó a un senador, secuestró a un empresario y formaba parte del grupo armado que más muertes provocó en los 80. ¡Libre! Acá a otro partícipe en el asesinato del senador, condenado a cadena perpetua, la Corte Suprema le rebajó la pena a “cinco años de libertad vigilada”. ¡Es decir, libre!


¿Es que entonces no meten preso a nadie? ¡No, por supuesto! Meten presos a los que lucharon contra los terroristas. Condenan a presidio perpetuo incluso al que le dieron la Medalla al Valor por haber descubierto y enfrentado al máximo jefe terrorista en los 70. Hileras de uniformados que derrotaron al terrorismo cuando estaba a punto de tomarse el poder van a la cárcel acusados de haber maltratado a terroristas hace cuarenta años, haciendo caso omiso de la prescripción, de la amnistía, de la cosa juzgada, del principio de legalidad y de la irretroactividad de la ley penal, principios universales consagrados por los juristas cuerdos. Es que los de acá están locos.


En 1988 el cardenal Silva Henríquez le reconoció a “El País” de España: “Los militares chilenos no querían entrar en el gobierno, pero los chilenos en su mayoría les exigimos y les impulsamos a esta tarea. Contribuyó también la torpeza de comunistas y socialistas (…) que intentaban instaurar la dictadura del proletariado”.


¡Y ahora los metemos a todos presos! Es que estamos completamente locos.