​Regionalismo de Verano

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Luis Riveros

En estos días vacacionales, todos nos ponemos más “fans” de las distintas regiones del país. Es así, en efecto, nuestro aprecio por ellas derivado de la idea de “sitio vacacional”, de donde guardamos lindos recuerdos y donde no necesariamente anidamos una visión respecto de su futuro y actual condición.


En general, las regiones viven muy retrasadas respecto a los avances que se aprecian en la Región Metropolitana. La política pública no les ha dado el espacio para que ellas tengan un desempeño más autónomo en la búsqueda de su futuro social y económico. Las decisiones se toman en Santiago, y pocas veces son los sentimientos y aspiraciones regionales tomados en cuenta en decisiones que se basan fundamentalmente en criterios tecnocráticos. Pero, además, las Regiones no tienen ninguna autonomía económica, aunque por mucho tiempo se ha venido diciendo que deben poseerla en función de retener parte de los impuestos que ellas cancelan. Se han hecho algunos avances, sin duda, los cuales no pueden negarse, pero en general permanece el aislamiento de las regiones y un fuerte espíritu centralista en las decisiones y políticas. A esto no colaborará la apresurada aprobación de la elección de Gobernadores Regionales, dado que estos funcionarios no tendrán claro mandato, ni autonomía, ni tampoco recursos para desarrollar su labor.


La visión de los veraneantes, especialmente metropolitanos, es culturalmente apegada a la visión centralista; incluso se permiten ser críticos con los avances que cada región impulsa en la medida de lo posible, porque cambia o deteriora (según el punto de vista de cada cual) la visión tradicional (especialmente vinculada a la fotografía y al registro fílmico).


El tema del centralismo es cultural, y mientras no se adopte un enfoque nuevo en materia educacional, será difícil superar esta visión anticuada y anti regionalista que nos domina desde hace mucho. No es suficiente encontrar “bonita” la Región que visitamos, si no asumimos su frustrada esperanza de obtener un tratamiento distinto que le permita privilegiar sus propios proyectos.


Luis A. Riveros

Universidad de Chile