​Terminada la Primera Fase de su Reorganización Judicial Caja La Araucana Eleva su Clasificación

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Feller Rate subió desde “B+” a “BB-” las clasificaciones de la solvencia y de las líneas de bonos de la Caja de Compensación La Araucana y desde “B+/Nivel 4” a “BB-/Nivel 4” la de sus efectos de comercio. Al mismo tiempo, retiró el “Creditwatch en Desarrollo”, asignando perspectivas “Positivas” a las clasificaciones.


El alza en la clasificación de la solvencia de Caja La Araucana responde al término de la Primera Fase del Acuerdo de Reorganización Judicial, así como a la aprobación –tanto por parte de los tenedores de bonos como de otros acreedores- de modificaciones a algunas materias del Acuerdo. Recientemente, a través de Hecho Esencial, La Araucana informó que el 25° Juzgado Civil de Santiago certificó que la resolución que aprueba la modificación del acuerdo se

encuentra ejecutoriada.


Los cambios al Acuerdo de Reorganización Judicial (ARJ) consideran, entre otros, una nueva estructura y plazos para el pago de los créditos de La Araucana, así como ajustes a las Obligaciones de Hacer y Covenants Financieros, y a los Términos y Condiciones del acuerdo.


En opinión de Feller Rate, el avance a la Segunda Fase del ARJ y los cambios efectuados al mismo permitirán a la caja continuar normalizando su actividad y contar con una mayor flexibilidad financiera. La clasificación de la entidad considera, además, un perfil de negocios y un respaldo patrimonial moderado, junto a una capacidad de generación, un perfil de riesgos y un fondeo y liquidez todos evaluados en débil.


Caja La Araucana ha venido desarrollando un importante plan de transformación organizacional, luego de que en octubre de 2015 fuera intervenida por la Superintendencia de Seguridad Social y, posteriormente, reestructurara el pago de la totalidad de su pasivo financiero en dos Fases. Con el término de la intervención (en octubre de 2016) y la modificación de sus estatutos, la caja definió un nuevo gobierno corporativo que ha venido liderando cambios

en el modelo de negocios y mejoras tanto en gestión de riesgos, como en eficiencia operacional.


El foco de negocios de La Araucana es la entrega de créditos sociales de consumo y beneficios para sus afiliados trabajadores y pensionados, especialmente del segmento socioeconómico medio-bajo. Los efectos de la intervención, que impidió la afiliación durante el período, junto con la introducción de un nuevo modelo de ventas basado en la preaprobación y de políticas de créditos más estrictas, llevaron a una caída en el volumen de colocaciones en los últimos

dos años, que tiende a estabilizarse en el último trimestre de 2017. Con todo, la entidad se ha sostenido en el segundo lugar del sistema de cajas de compensación, con una base de 1,3 millones de afiliados adscritos (equivalente al 19,7% de la industria) y una cartera de colocaciones brutas de $353.590 millones a septiembre de 2017.


Las características de los créditos sociales de La Araucana (que se rigen por las normas de pago y cobro de las cotizaciones previsionales) benefician la calidad de su cartera, en comparación a otras instituciones que otorgan créditos de consumo. Sin embargo, normativas más estrictas por parte del regulador y la reclasificación de la cartera en 2014 revelaron mayores pérdidas crediticias, así como una débil gestión en la actividad de préstamos. Consecuente con ello, se evidenció un incremento de los niveles de morosidad y del gasto por provisiones, especialmente en 2015 y 2016. El fortalecimiento de la gestión de riesgo de crédito y de la cobranza han llevado a una mejora en la calidad de la cartera, reflejado en un ratio de mora mayor a 90 días de 10,5% y en un índice de riesgo de 8,9% a septiembre de 2017 (versus 14,6% y 9,6% a diciembre de 2015, respectivamente).


La entidad exhibía a septiembre de 2017 resultados de última línea positivos, con una utilidad final de $1.902 millones. Los avances en eficiencia operacional y la reducción del gasto por provisiones en los últimos meses del año permitieron compensar el mal desempeño de empresas relacionadas (en particular, aquellas ligadas a educación), los menores ingresos provenientes de la actividad de crédito debido al decrecimiento de las colocaciones y los mayores gastos financieros asociados a las condiciones de pago de la deuda. En 2018, la entidad debería ir retomando su capacidad de generación de ingresos acorde a la mayor flexibilidad financiera con la que contará para expandir su portafolio de créditos. Esto, debido a que los cambios en el ARJ le permitirán reducir el nivel de gastos financieros y contar con una mayor liquidez. Además, el reciente Acuerdo Marco de Colaboración entre el Instituto Profesional La Araucana y el Instituto Profesional AIEP debería conllevar a una reducción de gastos en el mediano plazo.


El fondo social de la entidad disminuyó desde $144.615 millones en 2014 a $80.580 millones a septiembre de 2017 debido a las pérdidas registradas y a ajustes patrimoniales efectuados en el marco de revisiones de la información financiera. Al finalizar el tercer trimestre de 2017, el ratio de endeudamiento se situaba en 5,3 veces (3,3 veces en 2014), mientras que el índice de solvencia alcanzaba a 22,5% (31,6% en 2014), aunque se mantenía holgado con relación al mínimo regulatorio de 16%.


La Araucana comenzará a pagar su deuda financiera ($360.000 millones bajo el ARJ) según dos tramos establecidos para el servicio de la deuda (“Tramo Uno” y “Tramo Dos”), que significan una tasa de interés promedio ponderada en rangos de 7,3% anual. Mientras esté bajo el Acuerdo, tiene imposibilitado adquirir nuevos recursos en el mercado para financiar sus negocios.


PERSPECTIVAS: POSITIVAS

Las perspectivas de la clasificación son “Positivas”, en consideración a que el avance a la Segunda Fase del ARJ y los cambios efectuados al mismo, permitirán a la caja continuar normalizando su actividad y también contar con una mayor flexibilidad financiera para su sostenibilidad en el mediano plazo. Feller Rate espera que la entidad vaya fortaleciendo sus resultados y, con ello, su respaldo patrimonial. Esto, con niveles de calidad de cartera que continúen evolucionando favorablemente.