​Justicia como arma política 2

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Enrique Goldfarb

El fiscal Pablo Gómez acaba de anunciar que solicitará la prescripción por presuntos “delitos” cometidos por 50 políticos o facilitadores, entre ellos Pablo Longueira, Iván Moreira, Eduardo Frei, ex presidente y ex candidato presidencial para un segundo término, su hermano Pancho Frei, Pizarro, y Fulvio Rossi entre otros.


La novedad es que estos hechos estaban prescritos desde 2015, de modo que hubo una yapa persecutoria de dos años… hasta que el gobierno perdió las elecciones. De los nombres no aparece ningún político de izquierda, excepto por Fulvio Rossi, quien parece tener enemigos dentro de su sector. Otro dato interesante es que la izquierda nunca consideró de los suyos a la DC, ya que arrastrar en el tema nada menos que a Frei y al senador Pizarro no es un agravio menor. Como el conseguir platas mediante boletas ha sido una práctica política más vieja que el hilo negro, siendo usada por todos los sectores del espectro político, y había sido tácitamente aceptada -y usada- desde siempre, cabe pensar que la izquierda sacó cuentas alegres que ganaría esta partida, tendiendo una red de protección hacia sus seguidores, pero empeñándose con premeditación y alevosía con sus enemigos políticos.


Es decir, la izquierda, encabezada por Jorrat, su primer director de Impuestos Internos, y sus mandantes, rompieron una costumbre de décadas sin decir agua va.


Una excepción


Sólo la gente poco sofisticada, cree de verdad que estas prácticas reflejan delito, corrupción o algo de ese estilo. Hubo un cambio de mano, y la película va en la mitad, ya que no es dable pensar que nadie de la izquierda hizo uso de boletas ideológicamente falsas, como se las ha dado en llamar- un concepto que parece sacado del baúl de la abuela, ya que no lo escuché nunca antes de Bachelet 2-.


Presuntamente el único delito de veras cometido por personas políticamente expuestas fue el cometido por la firma Caval -aún en proceso-, donde aparecen involucrados el hijo y la nuera de la primera mandataria. Delito transversal y urdido como pieza de ajedrez. Se movió el plan regulador de la zona en cuestión, se usó influencia indebida para conseguir un megapréstamo, se engañó al anterior dueño que no sabía que su terreno estaba destinado a ser supervalorizado, y no se pagaron los honorarios de un colaborador, quien terminó por denunciarlos. Lo miserable de la actitud no tiene límites. Por no pagarle honorarios por $ 200 millones, se derrumbaron miles de millones de pesos. Pero todo esto es naturalmente presunción, porque, aunque parezca raro, a mi mejor entender no se ha podido confirmar nada claro.


Un legado de Bachelet


Así, este uso masivo de la justicia como arma política constituye un legado de verdad que la Presidenta, quizá por modestia, no ha mencionado en la lista de herencias que nos dejó.


Enrique Goldfarb

Economista