Rodrigo Barcia



Rodrigo Barcia

Este foro se ha levantado como una continuación del Foro de Lima, por lo que se ha centrado, como lo han señalado sin eufemismos los presidentes Duque y Piñera, en derrocar la dictadura narco-izquierdista de Venezuela.

Un aspecto que podría potenciar a los grupos extremos es el fracaso del actual gobierno. Naturalmente que al país le vendría muy bien una fuerza de centro que aleje la posibilidad de una aventura electoral populista de izquierda o de derecha. Y eso depende de la real gobernabilidad que le pueden dar al país una nueva fuerza de centro, que sea capaz de enfrentar a los dos extremos.

La percepción de estancamiento, respecto de una economía que aún no se recobra del pésimo gobierno anterior, no es positiva. Lo que la gente espera de este gobierno es que su situación mejore, no que se estanque, por lo que acá estará la clave de la futura evaluación del gobierno.

Es urgente que como país retomemos seriamente la reforma educacional –ojalá en su totalidad- y veamos este problema con altura de miras, sino nuestra educación superior estará desfinanciada, con baja de cobertura, y con una oferta de educación de calidad para ricos (universidades no gratuitas) y de baja calidad para pobres (universidades gratuitas).

Las nuevas tecnologías lejos de ser negativas, prometen un aumento y crecimiento de los mercados como nunca se ha visto en la historia, pero sólo para los países que en la aldea global sean capaces de adaptar sus legislaciones laborales a la nueva realidad.

En lugar de elegir entre modelos que privilegian el crecimiento y los que optan por la distribución, lo óptimo es un modelo que privilegie crecimiento con igualdad de oportunidades (es decir, con impuestos focalizados, Estado Mínimo y una política eficiente de impuestos)

Como siempre ocurre en la historia, el autócrata no se explica, sino por el fenómeno que le antecede. Así lo era entre los griegos, en que la democracia degeneraba en populismo, y que llevaba a que los ciudadanos optaran por un tirano.

Estas funciones también podrían estar en el Banco Central, pero Contraloría tiene la ventaja de poder vincular estos procesos a un control de la Administración, que no sea eminentemente legalista, -e incluso efectivo-, sino eficiente.

Nuevamente se plantea una reforma legal –de aumento de sueldo mínimo- que no aumentará el ingreso de las personas, sino que disminuirá los ingresos de los más pobres.

Si se quiere evitar la segmentación, los escasos recursos del Estado deben ir a la educación parvularia, primaria y secundaria. No se puede pretender generar mayor igualdad desde las universidades, si es que los últimos quintiles no están preparados para afrontar la educación universitaria.