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12/07/2012


Más allá del arbitraje

     
   
     

Al dinamismo que, a mayo, ha superado las previsiones, se suma la saludable trayectoria del ámbito laboral.

Las señales de alarma emitidas por la autoridad referida a los golpes que asestaría el cuadro internacional sobre la economía doméstica, no se condicen con las expectativas del mercado.   Si bien Hacienda recortó en tres décimas a 4,7% su estimación de crecimiento para este año, el ajuste sólo sintoniza con el pronóstico promedio vigente desde hace meses en el mercado.

En efecto, las últimas dos encuestas que realiza el Banco Central a agentes locales sugieren mantener la tasa de interés en 5%, alejando del escenario base la opción de aplicar un recorte.

Esto último, amén de un dinamismo que a mayo ha superado las previsiones, en particular, sustentado en sectores clave como el comercio.

Las luces rojas tampoco parecen estar en línea con la trayectoria del ámbito laboral, en donde se detecta un saludable desempeño del empleo asalariado.  

La prudencia, en este contexto, es recomendable. La situación financiera en algunos países de la Zona Euro es delicada, y la recesión, en algunos casos, es ineludible. No obstante,  los planes de contingencia si fueran necesarios, debieran aplicarse, no anunciarse con tanta antelación.

Por lo pronto, las principales plazas bursátiles han dado un voto de confianza respecto a los acuerdos suscritos por los líderes europeos para rescatar a la banca española y apoyar la profunda recuperación requerida por naciones como Grecia.   En paralelo, bolsas como la del cobre han valorado la resolución expuesta por China de estimular su PIB, cuyo ritmo de avance –más allá de toda consideración– sigue siendo potente.

El segundo semestre se ha iniciado con síntomas de mejoría a nivel global, y la desaceleración interna, bastante menos intensa que la esperada a comienzos del ejercicio, no debe atentar contra la confianza de los inversionistas.   Inducir al pánico podría diezmar el moderado optimismo imperante, derivando en un mucho más complejo estado de inacción.