En conversación con ESTRATEGIA, el director de Desarrollo Económico de la CEPAL enfatizó en el factor “demanda interna” de nuestro país y en el espacio en distintos ámbitos para enfrentar los problemas externos.
—¿Por qué pese a la crisis europea las perspectivas de crecimiento para Chile de la CEPAL suben a 4,9% para 2012? —Al descomponer el crecimiento por el lado de la demanda interna, vemos que ésta continuaría aumentando en el caso de Chile y también la inversión, particularmente en vivienda, donde ésta es fuerte. Además, hay proyectos en minería con posibilidades de salir adelante, y también hay evidencia de algún aumento del volumen de exportaciones que antes no había sido tan importante.
—¿Hasta qué punto debiese llegar la cautela de las autoridades? —Se puede partir de una condición de cierto optimismo en relación a las capacidades que tienen países como Chile. Ha habido una tendencia a la baja en la inflación, lo que permite cierto espacio para una eventual política monetaria más activa si se quisiera. Luego, las reservas internacionales son altas. Junto a ello, naciones como Chile o Perú han ampliado incluso el espacio fiscal para impulsar políticas fiscales contracíclicas, otros países no. Así que en general, hay espacio para implementar políticas más activas en caso de deterioro y sin que eso tenga consecuencias grandes en términos de desequilibrios.
—Los bonos soberanos a 10 años en España están cerca del 7%. ¿Hasta qué nivel pueden resistirse estas tensiones? —Aún hay varios temas que no se han definido, en el caso de España y de Europa. Primero, las condiciones del rescate bancario, todavía hay que definir las tasas, los plazos, los fondos por donde se va canalizar, porque hay dos. Todo esto va a ser decisivo en término de los mensajes y las reacciones del mercado financiero.
—¿Y para solucionar los temas de fondo? —Hay que ver hasta qué punto se va a avanzar en materia de coordinación fiscal, y si en el ámbito financiero se va a avanzar hacia un supervisor bancario única o no. Pero hay un tema fundamental, y es el de las diferencias de productividad entre países, una de las causas reales de los problemas, porque acá las naciones no pueden acudir a variaciones del tipo de cambio para ajustarse.
—¿Qué espera respecto a Grecia? —No descartamos que Grecia salga, pero lo puede hacer de una manera ordenada o desordenada. En este último caso podríamos ver un contagio a otros países de la UE, en donde podríamos entrar ya a un desenlace realmente serio, que podría compararse con la crisis de 2008-2009.
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