Los economistas adelantan la dificultad que se experimentará a partir del rechazo a la austeridad en Atenas. Sin embargo, también abren la puerta a una “relajación” de las exigencias impuestas al país.
No se da por hecho. Destacados analistas internacionales entrevistados por ESTRATEGIA señalaron que la alternativa de que Grecia deje el euro no debe darse por sentada, aun considerando un eventual triunfo del partido de izquierda radical, que hoy encabeza los sondeos y que se ha proclamado en contra de las medidas impuestas por la UE y el FMI.
“Veo un 5% de probabilidad de que Syriza forme un gobierno a partir de las elecciones del 17 de junio, y un 25% de que se dé un gobierno de coalición con las fuerzas pro euro”, señala Bill Adams, economista senior de PNC Financial Services.
“Le doy un 70% de probabilidad a la alternativa de que los partidos tradicionales (Nueva Democracia y Pasok) obtengan mayoría. Más gente votará con la cabeza esta oportunidad”, afirma a su vez un optimista Alberto Bernal, de Bulltick Capital Markets.
“La probabilidad de que Grecia deje el euro es de entre un 20% y un 30%”, indica Jean-Claude Manini, economista jefe del Conference Board en Europa. “Esto no está en el interés de nadie, pero dado el clima político, un accidente no puede ser descartado. Las firmas y los inversores necesitan estar preparados para un evento como este”.
De este modo, en promedio, los economistas consideran que la posibilidad de que Atenas deje la moneda única es de poco más del 30%, siendo Enam Ahmed, de Moody´s Analytics en Londres, el que más validación le da a esta hipótesis (50%).
El Resguardo del BCE
Simultáneamente, los analistas creen que Alemania debiese ir cediendo paulatinamente en su dura postura frente al BCE, que hoy por hoy es sindicado como un decisivo agente en la contención de la crisis. “Hay un 75% de probabilidad que el BCE conceda nuevos préstamos a los bancos europeos, o directamente a los Gobiernos hacia la última parte del año, y un 50% de que el organismo actúe en los próximos tres meses”, expresa Manini.
“La entidad no va a permitir que las condiciones financieras se deterioren de nuevo hasta los niveles vistos en el otoño boreal de 2011”, añade. Para Bernal, el asunto es “sencillo”, “Si no se toman las decisiones por parte del BCE, el euro colapsa”.
Sin embargo, los tiempos de alta volatilidad y especulación continuarían. Manini cree que la dificultad política helena hará que el país no adopte las nuevas medidas de austeridad a las que se ha comprometido, por cuanto los líderes europeos tendrán la posibilidad de elegir entre la relajación de los requisitos de austeridad o cortar el rescate.
“En este último caso, Grecia entraría en default y saldría del euro. Las consecuencias serían dramáticas en especial para el país, y dolorosas para el resto de la zona del euro también. Pero en mi opinión, los responsables de las decisiones europeas elegirán la primera solución y proporcionarán un respiro a Atenas”, concluye.
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